Hamilton gana su carrera 92 en Portimao tras un comienzo rocambolesco; Sainz es sexto
Lewis Hamilton se ha alzado con la victoria en el Gran Premio de Portimao y es el piloto con más victorias de la historia. Después de un comienzo complicado para los Mercedes al comenzar con las gomas medias, el piloto británico ha sabido reponerse y, tras perder la posición con su compañero, ha conseguido pasarle en carrera. Bottas no ha podido con el ritmo de su compañero y se tiene que conformar con la segunda posición. Verstappen, tras un toque con Pérez en la primera vuelta, ha llegado al podio sin opciones por luchar contra los Mercedes.
GP de Portimao
La lluvia se hacía de rogar sobre el Autódromo Internacional do Algarve, en Portimao, antes del comienzo de la carrera, aunque el viento soplaba con mucha más fuerza que en la jornada del sábado. La incertidumbre sería la protagonista después de sembrar muchas dudas y pocas certezas en las sesiones de libres, y aunque se esperaba una única parada como principal estrategia, la cosa podía cambiar con el paso de las vueltas viendo realmente el rendimiento de los neumáticos duros.
La salida del Gran Premio de Portugal sería espectacular; Bottas perdía posición con Verstappen en los primeros metros, pero recuperaba la posición en la curva 4 y Pérez, que intentaba el adelantamiento a Max por fuera, se tocaba con el piloto de Red Bull y trompeaba quedándose en la hierba, aunque podía reincorporarse a la carrera.
A partir de ese momento, Carlos Sainz, que salía séptimo, conseguía sacar muy buen rendimiento de ese neumático blando con respecto a los líderes y conseguía ponerse primero en las primeras vueltas con una pista muy cambiante y deslizante. Grandísima salida también para Kimi Räikkönen, el único en montar la goma blanda de la zona media, conseguía escalar hasta la sexta posición con su Alfa Romeo.
Con el paso de las vueltas y las gomas medias cogiendo temperatura, los Mercedes conseguían volver al ritmo normal y pasaban a Sainz sin mayores complicaciones, con Bottas primero. El español, en condiciones normales, quedaría por detrás de Leclerc en quinta posición.
Räikkönen y Riciardo eran los primeros en cambiar gomas para montar los medios, y su estrategia parecía cambiar a dos paradas. El graining comenzaba a aparecer en las gomas de muchos pilotos.
Stroll intentaba un adelantamiento precipitado con Norris por fuera en la curva 1, pero le cerraba la trazada y había un toque entre ellos. Tendrían que parar los dos para cambiar el alerón delantero y montar unas gomas nuevas. Además, Stroll tendría una penalización de 5 segundos por el toque y otros 5 segundos por límites de pista. Finalmente, terminaría abandonando el GP.
Por delante, Hamilton retomaba el liderato con un mejor ritmo que su compañero, que no podía impedir el adelantamiento en la recta principal. Vuelta 35 y aguantaban sin parar para así montar el blando hacia el final de la carrera.
Leclerc, un claro candidato al podio, montaba la goma dura para evitar problemas de sobrecalentamiento, a costa de un peor rendimiento. Ferrari ha evitado a toda costa el neumático blando desde la misma sesión de clasificación, cuando prefirieron meter dos sets de medios en Q2 a riesgo de no tener que acceder a la ronda final.
Vuelta 41 y Hamilton, tras superar el tráfico, decide parar y montar la goma dura, una estrategia claramente conservadora. La pelota la tendría ahora Bottas para poder montar el blando e intentar luchar la victoria, pero en Mercedes deciden copiar la estrategia y conseguir un doblete fácil.
La batalla en la zona media era frenética, con un Pérez que, tras el toque y la remontada, ya estaba sexto solo por detrás de Ocon. Este último era el último en parar tras 55 vueltas de neumático duro para montar el blando y tener seis vueltas de rendimiento con la goma más blanda. Sainz, con su MCL35, era séptimo tras poner los pies en el tierra y haber liderado la carrera al comienzo. Entre ellos dos, Pierre Gasly con su AT01 conseguía sacar mucho más rendimiento que su compañero, que era decimosexto.
Hacia el final de la carrera, muchos pilotos comenzaban a salirse de los límites de pista y los comisarios empezaban a mostrar banderas blancas y negras.
Las útlimas tres vueltas se centraban en la lucha entre Pérez, Gasly y Carlos en la lucha por la zona media después de que el mexicano comenzase a perder ritmo por el desgaste de sus gomas. Así, tanto el piloto francés como el español avanzaban un puesto en la clasificación.
Sin mayores problemas, Hamilton, más líder que nunca, marcaba además la vuelta rápida de carrera y sentenciaba un GP que se le había complicado al comienzo.



