Gran Premio de Portugal de 1984, cuando un campeonato se decidió por medio punto
Portugal cerraba aquella mágica temporada 1984 en la que el veterano Niki Lauda se jugaba el título ante un prometedor Alain Prost El circuito de Estoril era el encargado de devolver a Portugal tras el último Gran Premio portugués celebrado en el circuito urbano de Oporto en 1960.
Con tres puntos y medio de diferencia, el título llegaba a la última prueba al rojo vivo. La primera bola de partido era para Alain Prost, que clasificaba en segundo lugar tras un sorprendente Nelson Piquet. Por su parte, Niki Lauda tenía una sesión de clasificación complicada y partía decimoprimero. Ayrton Senna volvía a asombrar y con su humilde Toleman-Hart se clasificaba en tercera posición.
En la salida Keke Rosberg era más rápido que nadie y se colocaba en cabeza tras salir cuarto, mientras que Nelson Piquet y Alain Prost perdían también la posición ante Nigel Mansell. El francés adelantaría en las siguientes vueltas a Mansell y Piquet y empezaría a dar caza a Rosberg. Por detrás, Niki Lauda comenzaba a remontar y se aupaba hasta la novena posición.
Con Rosberg a punto de caramelo, Alain Prost adelantaría al finlandés al inicio de la vuelta 8. De acabar en ese momento la carrera Alain Prost sería campeón (Niki Lauda marchaba noveno). Pero si hay algo que caracterizaba a Niki Lauda era su testarudez y su infinita fuerza para no rendirse. En apenas veinte vueltas el austriaco pasaba de noveno a tercero tras adelantar a Elio De Angelis, Stefan Johannsson, Michele Alboreto, Keke Rosberg y Ayrton Senna.
Sin embargo este resultado no le valía al austriaco para conseguir su tercera corona (71,5 puntos de Prost por 70 de Lauda). Nigel Mansell estaba segundo a más de treinta segundos de Lauda y Prost comandaba la carrera plácidamente. Quedaban veinte vueltas en las que Lauda tenía que volar o que a Mansell le pasara alguna desgracia. Pasó esto último y en la vuelta 52 el británico tenía que entrar a boxes por un problema en los frenos y que lo obligaba a retirarse, por lo que el austriaco pasaba a ser segundo y era virtualmente campeón del mundo.
A Prost solo le quedaba la esperanza de que su compañero de equipo siguiera el mismo camino que Mansell o que Senna adelantase a Lauda. Para desgracia del francés esto pasó y el campeonato se lo acabaría llevando Niki Lauda por solo medio punto. Tercero fue un Ayrton Senna que cerraba por todo lo alto su temporada de debut en Fórmula 1. Además, este podio sería el último que conseguiría Toleman en su breve trayectoria en la Fórmula 1. Cuarto finalizó Michele Alboreto, seguido de Elio de Angelis y Nelson Piquet.
Durante la ceremonia del podio, la esposa de Niki Lauda se acercó a Alain Prost y lo consoló por perder el título. Marlenne tranquilizó al francés diciéndole que no se lamentase, que aún era joven y podía ganar títulos y carreras, mientras su marido no podría tener otra oportunidad de proclamarse campeón del mundo.
Y efectivamente, como si de una adivina se tratase, Alain Prost sería campeón del mundo durante dos temporadas consecutivas, mientras que Niki Lauda se retiraría a final de la temporada 1975.