Gran Premio de Italia de 1988, Enzo Ferrari ‘todavía estaba presente’
Día 14 de Agosto del año 1988, Enzo Ferrari fallece a la edad de 90 años en su casa en Modena (Italia). La noticia impactó al mundo de la Fórmula 1 y a Ferrari. Se iba una gran parte de la historia de la Fórmula 1, un símbolo, una institución de los italianos.
Nueve años sin ganar el Mundial de Pilotos, cinco sin ganar el de Constructores, con un coche poco competitivo, con Il Commendatore fallecido y la Fiat dueña del 90% del equipo, esta era la situación de la Scuderia cuando los abandonó Ferrari. Sin duda alguna, Ferrari estaba en uno de los momentos más críticos de su historia.
No había pasado ni un mes desde la muerte de Ferrari. El destino quería que fuese Monza la siguiente carrera. Miles de ferraristas de todo el mundo bañaron el circuito italiano de pancartas y mensajes escritos en italiano, alemán, francés, español, etc recordaron a «Il Commandore». Aquel fin de semana Monza era una capilla ardiente.
McLaren había ganado las once carreras que se habían disputado hasta la fecha. El MP4/4 diseñado en Woking era imparable. McLaren contaba con los mejores ingenieros, pilotos, motor, mecánicos, etc. Todo parecía que el guión iba a ser el mismo en Monza. Las esperanzas e ilusiones de los italianos en Ferrari eran escasas.
Williams volvió a anunciar un cambio de piloto. En el Gran Premio de Hungría, Nigel Mansell sufrió un accidente que le hizo estar un mes de baja. En Bélgica lo sustituyó Martin Brundle, pero el joven británico también sufría una lesión que le impidió disputar el Gran Premio de Italia. Tras varias intentos fallidos con otros pilotos (llegaron a contactar con el retirado Keke Rosberg), finalmente Willliams escogió a Jean Louis Schlesser, piloto de pruebas del equipo y que tendrá mucha importancia en el desenlace la carrera.
La carrera tenía toda la pinta de ser monótona a las once pruebas anteriores. Los Mclaren copaban las dos primeras posiciones de la parrilla, con Senna en la primera posición y Prost en la segunda. Mientras, los Ferrari y Arrows cubriéndole las espaldas. El español Luis Pérez-Sala se clasificó 19º y Schlesser pudo pasar la precalificación y colocarse 22º. Sí, con un Williams.
En la salida, Prost superaba a Senna pero el brasileño se la devolvía en la frenada de la última chicane. Los MP4/4 comenzaron a distanciarse del resto a una distancia de un segundo por vuelta de los Ferrari y compañía. Lo dicho, la carrera tenía pinta de ser una réplica a las once anteriores.
Sin embargo, el motor Honda de Prost falló, y en la vuelta 34 el piloto francés se tiene que retirar. Era la primera vez que el motor fallaba en toda la temporada. A partir de ese momento comienza otra carrera. Senna baja el ritmo y comienza a pilotar con más prudencia, evitando riesgos. El brasileño es consciente de que puede salir más líder del campeonato, pero lo que no sabe es que por detrás, a treinta y seis segundos, los Ferraris de Berger y Alboreto comienzan a volar. Quedaban 16 vueltas.
En la vuelta 49, a tres para el final entra en juego nuestro protagonista: Jean-Louis Schlesser. Senna iba a doblar al piloto galo por segunda vez en la carrera. No consciente del peligro, Senna fue a doblarlo en la última chicane pero Schlesser tocó al piloto paulista y el MP4/4 hace un medio trompo sobre los pianos. Senna se ve obligado a retirarse ante el delirio de las gradas, que no paran de gritar «¡Avanti Berger! ¡Avanti Alboreto! Lassu Il Draco vi guarda».
Gerhard Berger cruzó primera la línea de meta y Michele Alboreto completó el doblete ferrarista. Eddie Cheever completó el podio y la zona de puntos la formaron Derek Warwick (Arrows), Ivan Capelli (March) y Thierry Boutsen (Benetton).
Al caer la bandera de cuadros los aficionados invadieron el circuito (aunque ya había algunos que estaban dentro del circuito antes). Berger y Alboreto completaron la vuelta de honor a paso de tortuga, mientras los miles de aficionados se acercaban a los monoplazas, los tocaban. Cuando sonó el himno italiano en los más alto del podio, Berger y Alboreto alzaron los puños al cielo y luego los apretaron contra el pecho. A continuación sonó el himno italiano y aficionados, mecánicos, pilotos y otros miembros de Ferrari se unieron para convertirse en uno. Ferrari se había convertido en un símbolo del automovilismo y en una seña de identidad de Italia y de los italianos.
McLaren acabó ganando las carreras restantes que faltaron y Ayrton Senna se llevó el título de pilotos ante Prost. Solo fallaron en Monza. Es más, en toda la temporada el motor Honda no dio ningún problema, pero en Monza, Prost se tuvo que retirar por unos problemas.
Los sentimientos entre los aficionados estaban mezclados. Por un lado, la alegría de conseguir un doblete en Monza nueve años después. Por otro, la tristeza de que ya no estaba Enzo Ferrari. Il Comandore hubiera gritado como un chiquillo de esa carrera, aunque lo más seguro es que hubiese disfrutado ahí arriba.
¿Y que fue de Schlesser? El francés continuo su carrera en el mundial de resistencia y rallyes. Schlesser ganó el Campeonato Mundial de Resistencia en 1989 y 1990 con Sauber-Mercedes y en 1999 y 2000 ganó el Rally Dakar.