GP de Japón de 1998: El quiero pero no puedo de Schumacher
Suzuka era de nuevo el juez que iba a sentenciar el primer duelo Schumacher-Häkkinen. Por un lado estaba Mika Hakkinen, con un MP4/13 mucho más fiable y rápido que el F300 de Schumacher. Además, el finlandés contaba con el extra de los neumáticos. Los Bridgestone de McLaren eran mejores que los Goodyear de Ferrari. Solo el talento y la rapidez natural de Schumacher lo mantenían en la lucha por el campeonato. Esta vez ningún Williams estaba en la pelea por el título. Con el cambio a los motores Mecachrome, Williams perdió potencial y se alejó de la lucha por las victorias. Häkkinen y Schumacher se repartieron 14 de las 16 victorias de la temporada (Solo David Coulthard y Damon Hill evitaron que se llevasen todos los triunfos).
Mika Häkkinen tenía 90 puntos, cuatro más que Michael Schumacher. En Monza, Schumacher se colocó líder del campeonato, pero un cuarto puesto del alemán en Luxemburgo, unido a una victoria de Häkkinen, permitieron al finlandés recuperar la primera posición del campeonato.
Para ganar el tricampeonato, Schumacher debía ganar en Japón y que Häkkinen no pasase de la tercera posición. En la clasificación, Michael Schumacher hacia sus deberes y lograba la pole. Häkkinen también cumplía y saldría segundo. Además, estaría escoltado por su compañero David Coulthard, por lo que la lucha por el titulo se le ponía un poco más fácil al fines. Los Tyrrell, que estaban en su última carrera tras 28 años en la Fórmula 1, solo pudieron lograr que Toranosuke Takagi se clasificase (17º) mientras Ricardo Rosset no pudo pasar la precalificación. Un final decepcionante para un equipo con mucha historia.
Los nervios están a flor de piel en los garajes de McLaren y Ferrari. Sin embargo esta tensión la corta de un tajo Jarno Trulli. El Prost del italiano no puede arrancar y los monoplazas deben de dar otra vuelta de formación. Ahora parece que sí, que dará lugar la salida pero de nuevo un coche tiene problemas… es el F300 de Schumacher. El alemán tendrá arrancar desde la última posición de la parrilla, mientras Häkkinen tiene vía libre hacia el título.
En la tercera salida, Häkkinen se hace con el liderato sin problemas. Mientras, Schumacher comienza a remontar como un diablo. Gracias a un pilotaje muy agresivo y arriesgado, el de Ferrari en apenas treinta vueltas está en la tercera posición. Los campeones tienen el defecto de no rendirse. El alemán va a cazar a Irvine, pero en la primera curva de Suzuka el neumático trasero derecho del Ferrari explota.
Schumacher abandonaba y perdía por segundo año consecutivo el título en la última carrera. En el box de McLaren celebraron el abono del germano. En Ferrari era todo lo contrario. Desolación, caras largas y mucha tristeza abundaban en el box italiano. Habían perdido otra oportunidad para volver a ganar un título, tras casi dos décadas de sequía. Uno de los motivos por los que probablemente se ocasionó el accidente fue por los restos de un toque entre Toranosuke Takagi y Esteban Tuero.
Mika Häkkinen ganó sin dificultades, ni siquiera Eddie Irvine pudo apretarle. Al llegar al padock, Irvine felicitó al piloto finlandés. Pero para la sorpresa del nuevo campeón del mundo y para toda la prensa y aficionados. Con pantalones vaqueros, polo y gorra de Ferrari, Michael Schumacher se acercó a Häkkinen y lo felicitó. Ese gesto pasó a la posteridad como una imagen de deportividad, respecto y admiración del alemán hacia Häkkinen.

En 1999, con las ilusiones y esperanzas renovadas, Michael Schumacher volvió a la carga en su lucha por devolver a Ferrari donde se merecía. Esta vez una lesión en Silverstone lo apartó del título y el campeonato volvería a ser para Häkkinen. Para la temporada 2000 el alemán se iba a tomar su revancha particular y lograría su tercer título y el primero de los cuatro que vendrían después.


