Gerhard Berger cree que la Fórmula 1 no es un verdadero deporte del motor
El expiloto de Fórmula 1 Gerhard Berger se decanta con claridad hacia MotoGP como deporte respecto a la Fórmula 1, la cual considera que debería aprender de las dos ruedas. El expiloto de Ferrari y McLaren, Gerhard Berger, sigue muy vinculado al mundo de la Fórmula 1 y participa en ella de forma activa. Prueba de ello es que aparece de forma rutinaria en los paddocks de los distintos Grandes Premios, en parte por sus labores como representante del Subcampeón del Mundo Nico Rosberg.
Sin embargo, el austriaco ha aprovechado la cita que tiene MotoGP en su país para asistir al Gran Premio que se disputa este fin de semana del 12 al 14 de agosto. En el circuito, el expiloto ha aprovechado para alabar el espectáculo que ofrece MotoGP, así como para criticar duramente el rumbo actual que está siguiendo la Fórmula 1.
«Ahora mismo, el único deporte de motor verdadero es MotoGP. No tengo dudas, la clave para entender el motociclismo es la distribución peso-potencia. Prácticamente sin una aerodinámica que te mantenga en el suelo y con sólo dos ruedas, es digno de admirar lo que hacen los pilotos. La Fórmula 1, sin embargo, está envuelta en demasiadas complicaciones y tiene que decidir si quiere ser un deporte, un espectáculo o sólo un banco de pruebas para la industria del automóvil. Obviamente, los aficionados quieren el espectáculo. Por eso, como fan, estoy en Austria», declara Gerhard Berger.
De este modo, el que fuere ganador de diez carreras de Fórmula 1 destaca la facilidad con la que se pueden entender las carreras de MotoGP, en la que los pilotos son el elemento clave y distintivo. No existen tantos factores de difícil comprensión como sí existen en la Fórmula 1, que hace muy difícil seguir las carreras incluso siendo un experto.
Dorna y la FIM han trabajado mucho en los últimos años para hacer una competición atractiva para el público, y los índices de audiencia e interés así lo corroboran. Se han prestado grandes concesiones y ayudas a los fabricantes más humildes para igualar las prestaciones, se ha implantado una centralita única que no permite que ningún equipo se distancie, y lo cierto es que el pilotaje de cada uno determina en cada circuito el resultado de las carreras. Por eso, se puede esperar que pilotos de casi cualquier equipo puedan luchar en una cita u otra por el podio si todo les sale redondo.
Sin embargo, en la Fórmula 1 todo esto es inviable. Los dos pilotos de Mercedes son los únicos candidatos a la victoria en condiciones normales. Las diferencias entre equipos y motores son desorbitadas, y los gastos desproporcionados no ayudan a equilibrar la balanza entre ricos y pobres. Además, existen muchas quejas de los aficionados por la falta de competitividad, velocidad, ruido, adelantamientos y papel de los pilotos en el resultado final. Sin embargo, para Berger esto no era así en sus tiempos en activo.
«Los pilotos de F1 ahora no pueden expresar su propia personalidad. En los años 80 éramos como cowboys y a la gente le gustaba. Después de todo, el éxito es una combinación entre personalidad y rendimiento. Hoy la F1 tiene a Hamilton y las motos tienen a Rossi. Obviamente soy fan de Rossi, pero también me gusta Márquez. Soy un poco de todos hasta la última curva», afirma con ese espíritu de buen aficionado al deporte en su esencia.
Este es un duro golpe para la Fórmula 1, ya que es una crítica constructiva de alguien con voz respetada en el paddock de la categoría reina del automovilismo. Mientras la F1 está en horas bajas, MotoGP está en su auge debido a la popularidad de los grandes pilotos que hay en la parrilla, como Valentino Rossi, Marc Márquez, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa o Maverick Viñales.
Hasta que no cruzan la linea de meta, el devenir de las carreras de las dos ruedas es toda una incertidumbre, como es la que se disputa en el Red Bull Ring, todo lo contrario de lo que ocurre con la Fórmula 1.