El factor humano en la Fórmula 1
La Fórmula 1 es indudablemente sinónimo de desarrollo y tecnología de vanguardia, siendo la máxima referencia en el automovilismo y sirviendo como banco de pruebas para las marcas. Los equipos invierten millones y millones para que sus monoplazas sean los más rápidos y eficientes, trabajando con unos medios e infraestructuras dignas de documental.
El automovilismo es uno de los pocos deportes en los que la victoria depende tanto del deportista como de un agente externo a él, en este caso el coche. De lo que pocos se dan cuenta es de que en la Fórmula 1 los triunfos no son solo del piloto ni del coche, sino de todo el grupo humano que existe detrás. Cualquier fallo en algún eslabón de la cadena compromete el resultado de la escudería en las sesiones de un Gran Premio. Los pilotos son la parte más visible de la competición, llevándoles a sufrir más presión y contribuyendo a verles cometer errores.
Vivimos en una era en la que todo lo relacionado con los monoplazas y la tecnología está completamente controlado. Los ingenieros pueden monitorizar el estado de los componentes del coche e identificar fallos… ¿pero cómo se controla el factor humano que supone el piloto? Están más que acostumbrados a recibir críticas y comentarios negativos, pero siempre les vemos al pie del cañón cada fin de semana dispuestos a jugarse la vida en la pista. Actualmente Sebastian Vettel es un claro ejemplo de que cuando el piloto no pasa por una buena situación mental, puede comprometer los resultados de su equipo con errores que en situaciones normales no cometería. Pero al igual que el piloto puede equivocarse, el abanico se extiende hasta los mecánicos y los ingenieros.
Una parada mal realizada, una tuerca mal ajustada, o una pieza con un diseño erróneo o tardío, también influyen de la misma forma en el resultado final del equipo. En otros deportes como el fútbol, el atletismo, el baloncesto o la natación, lo que separa la victoria de la derrota es el trabajo de una, veinte o cuarenta personas; pero en la Fórmula 1 estamos hablando de quinientos o miles de empleados que contribuyen entre sí para fabricar el monoplaza más rápido.
De cada uno de ellos depende la victoria de los pilotos en cada fin de semana de Gran Premio, por lo que podemos ver de forma bastante evidente que el factor humano en la Fórmula 1 se extiende mucho más allá de la figura del piloto y de las personas que vemos por televisión. Son muchos los trabajadores que día a día trabajan desde las fábricas para que sus equipos recorten esas preciadas décimas que separan la gloria de la derrota.

