El día en que Ross Brawn descubrió el talento de Schumacher
Michael Schumacher corrió en Le Mans antes de competir en Fórmula 1, y este dato es bastante desconocido por muchos. El káiser corrió algunas carreras sueltas en el mundial de resistencia de 1990, logrando una victoria en México y dos segundos puestos en Nürburgring y Dijon. En 1991, Schumacher disputó el calendario al completo, incluyendo las 24 horas de Le Mans, donde terminó 5º.
Habiendo celebrado hace días el 50ª aniversario de Michael, Ross Brawn recuerda con anhelo sus primeros pasos junto a Michael, que fueron precisamente en el mundo de la resistencia. El ingeniero británico formaba parte de Tom Walkinshaw Racing, y conoció el talento de Schumacher en 1991 cuando este pilotaba para Sauber Mercedes.
«En 1991, la única oposición real que tuvimos fue con Michael en el Mercedes, porque los otros pilotos no eran tan buenos. En los prototipos deportivos, hay que ir rápido, pero también hay que administrar la gasolina. Tienes que pilotar con economía durante la carrera. Pero Michael estaba corriendo con menos combustible que los otros, y los derrotó. Nos salvamos porque Mercedes había ordenado a sus pilotos que realizaran relevos idénticos. Cuando él conducía, Michael nos guiaba duro; pero los otros dos pilotos de Mercedes nos pusieron de nuevo en una posición más cómoda», explica Brawn.
En una disciplina como la resistencia, Brawn destaca la capacidad que tenía Schumacher de administrar el combustible y mantener los tiempos por vuelta. Fue en aquel año cuando Brawn intentó tener a Michael en Benetton para debutar en Fórmula 1, habiéndole visto competir en una categoría totalmente distinta, pero que sacó a relucir las cualidades del Káiser.
«Era claramente increíblemente rápido, y lo que me impresionó en casa fue su capacidad para manejar el combustible y administrar los tiempos de vuelta. Fue muy competitivo. No sabes cómo alguien logrará hacer la transición a la F1 … pero él fue excepcional en prototipos. Cuando comenzamos a hablar de él para la F1, Tom y yo ya habíamos sido contratados por Benetton y lo queríamos desesperadamente en el coche, porque sabíamos lo bueno que era», asegura.
Para desgracia de Benetton, Schumacher debutó en la Fórmula 1 con Jordan en el Gran Premio de Bélgica, y aunque terminó abandonando, se convirtió rapidamente en el blanco de muchos equipos al clasificar 7º. Brawn se mofa de la leyenda que sitúa a Flavio Briatore como el descubridor de Michael, porque él lo descubrió antes en Le Mans.
«El problema fue que teníamos dos pilotos en Benetton, y Jordan tenía un asiento gratis. Tratamos de convencer a Flavio de que fuera bastante drástico para cambiar los pilotos. Pero no estaba convencido, porque no sabía nada de Michael Schumacher. Por supuesto, cuando Michael apareció en Spa e hizo la actuación que hizo … Creo que la historia del descubrimiento de Michael Schumacher por Flavio es un poco exagerada. Tom y yo ya lo queríamos desesperadamente en el coche, y Flavio se convenció una vez que lo vio en Spa. Entonces fue una batalla sacarlo de Jordan y contratarlo en Benetton», comenta.

