Análisis Toro Rosso 2015: Un gran proyecto truncado por un mal motor
Toro Rosso ha completado en 2015 su mejor temporada desde 2008 y la mejor desde que desarrollan su propio chasis. Un dato espectacular, ¿verdad? Sin embargo, las cosas podrían haber sido mucho mejor si el motor Renault hubiese mostrado un rendimiento mayor.
Carlos Sainz y Max Verstappen llegaban a Faenza por la puerta grande, con ganas de demostrar que llegaban al mundial de Fórmula 1 para marcar una era. Lo que no sabíamos los aficionados es que estos dos jóvenes nos iban a alegrar la temporada con sus múltiples batallas. Verstappen puso la garra, la velocidad y la pasión; mientras que Sainz puso la serenidad, la conducción fina y el espíritu de superación.
Pero no todo fue un camino de rosas para el equipo italiano y durante la temporada sufrieron mucho en aquellos circuitos con largas rectas. Me atrevería a decir que el STR10 ha sido uno de los mejores coches en curvas de media velocidad, algo que se ha hecho ver en múltiples Grandes Premios.
El cambio de nariz dio a Toro Rosso una bocanada de aire fresco y el flujo de nuevas piezas no cesó hasta que pasó el ecuador del mundial. El equipo de Franz Tost se confirmó de esta manera como una de las revelaciones de la temporada, pese a sus múltiples fallos en los “pit stop”.
Tras el parón veraniego las diferencias entre Carlos y Max se acentuaron debido al gran número de buenos resultados del belga y la alta cifra de abandonos del español, prácticamente todos ellos debidos a fallos mecánicos.
La pareja de pilotos más jóvenes de la historia sumó un total de 67 puntos, ocupando así la 7ª posición del campeonato. Max Verstappen consiguió su mejor resultado (4ª posición) en los Grandes Premios de Hungría y Estados Unidos; circuito el de Austin en el que Sainz también iba a cosechar su mejor resultado del 2015 (7ª posición).