Abarth 595 Competizione: La hormiga atómica
Diferencial mecánico, suspensiones Koni, 180 CV, frenos Brembo y todo montado en la carrocería de un pequeño Fiat 500. ¿Suena bien verdad? Pues en esos aspectos es con los que se resume el Abarth 595 Competizione, que humildemente yo he bautizado como la hormiga atómica. Es un coche que está hecho para reunir sensaciones y transmitírselas al conductor, para disfrutar de la conducción pura y sobre todo, para pasártelo como un niño pequeño con zapatos nuevos.
A nivel de diseño, llama mucho la atención. Además de estar pintado con un llamativo color amarillo, te das una vuelta alrededor de este Abarth 595 Competizione que estaba expuesto en el Automobile Barcelona y te das cuenta que desde la marca italiana han conseguido darnos una bofetada de potencia y personalidad en un envoltorio realmente pequeño. Definitivamente, este coche es lo más parecido, en cuanto a sensaciones, a lo que un kart te puedes transmitir. Brutal.

Por fuera, Abarth ha cogido la base de un coche que está orientado a la conducción tranquila, a disfrutar de los paisajes y sobre todo, a la relajación; para convertirlo en una auténtica máquina, de pequeño tamaño, pero con mucho potencial. Destaca la agresividad de este modelo desde mitad de la carrocería para abajo, donde vemos unos paragolpe delantero y trasero completamente deportivos, unos faldones de mayor tamaño y sobre todo, unas espectaculares llantas de color negro de 17 pulgadas acompañadas de unas pinzas de freno Brembo de color amarillo. Además, a juego con las llantas, podemos ver como en el lateral hay unos vinilos en color negro con el nombre de Abarth.
Me gusta la evolución del frontal, actualizado con los faros diurnos del lavado de cara del Fiat 500 y un paragolpes en cuya rejilla puede leerse el nombre de la marca, el cual está bastante camuflado. El color amarillo le viene como anillo al dedo y los toques ‘racing’ en paragolpes, sobre todo en el trasero con el gran difusor y las cuatro salidas del escape ‘Record Monza’, dan un aspecto brutal.
Pasas al interior y sin lugar a dudas te apetece conducirlo. La estética heredada del Fiat 500 convertida en coche racing le queda espectacular. Los backets Sabelt y las inserciones en fibra de carbono le dan un toque increíble y el volante tiene un tacto perfecto con un grosor inmejorable. También me gusta mucho el detalle de la línea superior del aro para la referencia de giro, algo muy propio de los rallyes.
En cuanto a espacio, qué te voy a decir. Es la base del Fiat 500 y los problemas de habitabilidad también lo son en el Abarth 595 Competizione. En las plazas delanteras se viaja cómodo, aunque los asientos son de tipo backets y bastante duros, pero te resguardan de maravilla y el agarre lumbar es de sobresaliente. El volante es únicamente regulable en altura y los pedales son de aluminio, colocados en una posición idónea cada uno de ellos para favorecer a una conducción deportiva.
Pasando hacia los asientos traseros, el espacio es ínfimo y yo lo tuve difícil para entrar en la parte de detrás, midiendo 1,80 aproximadamente. Este coche, sin lugar a dudas, es para dos personas, ya que en sus plazas traseras sólo los niños viajarán cómodamente. En cuanto a maletero, el mismo que el del Fiat 500, 185 litros, lo justo y necesario para dos personas.


