Kimi Räikkönen: «Tuve suerte de que nadie impactara contra mí»
El Gran Premio de Brasil arrancaba detrás del coche de seguridad que pocas sorpresas nos dejó en las primeras vueltas. Sin embargo, en la reanudación, un hábil Verstappen adelantó sin problemas a Kimi Raikkonen, relegando al de Ferrari a la cuarta posición.
El finlandés aguantó el tipo como pudo y mantuvo la posición hasta la primera bandera roja de la carrera, después del accidente de Marcus Ericsson. Sería en la reanudación cuando Raikkonen tomaría el relevo del piloto de Sauber al hacer aquaplanning en la recta, dar varios trompos para acabar topando contra el muro.
Fue un auténtico milagro que ningún otro monoplaza impactará contra el coche del ‘hombre de hielo’, que dice adiós a Brasil sin haber puntuado después de una gran sesión de clasificación.
“En la pista había una aquaplaning loco, después de la curva 4 que corría el riesgo de más de una vez de dar un trompo, a continuación, en la recta no pude controlar el giro y cerré. Tuve mucha suerte de que nadie me chocase, porque en estas condiciones podría pasar cualquier cosa”, explica Raikkonen ante los medios.
Y es que las condiciones de la pista eran óptimas para trompos, salidas de pista y accidentes de todo tipo. Al poco aguante de los neumáticos de Pirelli, hay que sumar la gran cantidad de vueltas que dieron los monoplazas detrás del coche de seguridad, pues dificultaba mantener la temperatura de los neumáticos y de los frenos.
Al final, en Ferrari, pagaron un precio muy alto por una carrera que prometía estar de cara para el fabricante italiano.
«Hoy no era el mejor día para mantener el calor en los neumáticos ni en los frenos. Además, con tantas vueltas detrás del coche de seguridad las cosas se complicaban. La verdad es que fue una carrera muy dura”, sentencia Raikkonen.