Maravillas de la Ingeniería: Peugeot 208 T16 Pikes Peak
Con motivo de la edición centenaria de la mítica subida de Pikes Peak celebrada recientemente, en TheBestF1 os traemos una vez más una entrega de ‘Maravillas de la Ingeniería’ directamente relacionada con este evento. El protagonista de hoy es ni más ni menos que el actual poseedor del récord absoluto de la prueba americana, el Peugeot 208 T16 Pikes Peak.
El año 2013 no había hecho nada más que empezar cuando Peugeot Sport anunció que se encontraba en un ambicioso proyecto y que el ex-piloto de rallies Sébastien Loeb era el piloto elegido para abordar dicha tarea. Loeb, siempre dispuesto a nuevo desafíos, no puedo rechazar la oferta de la marca del león al ver como el nombre de Pikes Peak aparecía entre sus planes. En efecto, Peugeot quería repetir los éxitos que cosechase allá por la década de los ochenta con Ari Vatanen y Robby Unser. 20 kilómetros y 156 curvas a contrarreloj en la que la dupla hombre-maquina pueden alcanzar la gloria o perderlo todo por uno de los muchos precipicios. Para llevar a cabo tal proyecto usarían su utilitario principal, el pequeño 208 y estaría inscrito en la clase unlimited, la categoría máxima en la que el reglamento permite de todo.
Aprovechando esto, los técnicos de Peugeot diseñaron el 208 T16 lo más parecido al modelo de calle partiendo de las limitaciones técnicas proporcionadas por los ingenieros de la marca, las cuales concernían en la anchura y altura del chasis, la ubicación de las ruedas y del motor, intentando siempre llevar todo los elementos al extremo. Todo el trabajo se tradujo en un coche único, con formas esculpidas que combinan estilo y eficiencia aerodinámica. Como ejemplo, el alerón trasero es el mismo que montaba el Peugeot 908 que ganó las 24 Horas de Le Mans en 2009.

Mecánicamente el 208 T16 Pikes Peak continúa siendo una bestia tal y como demuestra su espectacular exterior: un motor V6 3.2 biturbo de 875 caballos de potencia situado en posición central trasera. Pero lo sorprendente es el dato de que cuenta con una relación peso-potencia de 1:1, es decir, un caballo de potencia por kilo de peso. Esta gran marca la consigue gracias al uso intensivo de materiales ligeros como el aluminio, la fibra de carbono o el titanio, parando la báscula en unos escasos 875 kg. Con tal caballería el Peugeot es capaz de hacer el 0-100 km/h en unos irrisorios 1.8 segundos, dejando en ridículo incluso a un monoplaza de Fórmula 1.
Y con todo, se presentaron en la ‘carrera hacia las nubes’, donde desde el primer momento marcaron territorio y se distanciaron de los rivales durante los entrenamientos de forma insultante, con diferencias de tiempos lo suficientemente grandes como para dejar claro que el ganador de esa edición iba a ser el conjunto francés Peugeot-Loeb. Tal cual se suponía sucedió todo. El francés culminó la subida a la montaña con un tiempo estratosférico de 8:13:878, marcando el récord histórico que aún se mantiene imbatido, mejorando en más de minuto y medio el tiempo del ganador del año anterior.
Como curiosidad, tras la carrera Peugeot comunicó que en las simulaciones realizadas con los datos y tiempos obtenidos durante los días de entrenamientos previos, el tiempo máximo que sería posible marcar era de 8 minutos 15 segundos, marca que Loeb redujo en 2 segundos en el fuego real, lo que dice mucho de la capacidad del nueve veces campeón del Mundial de Rallies.
“El 208 Pikes Peak es una combinación de lo mejor de todos los coches de carreras, tiene la carga aerodinámica de un Fórmula 1, los neumáticos enormes como un prototipo de resistencia y un diferencial mecánico como un WRC”, declaró Sébastien Loeb tras su primera toma de contacto con el coche.