Maravillas de la ingeniería: Ferrari 126C
Este mes hablaremos de uno de mis monoplazas favoritos. No solo por su estética, sino también por ser un monoplaza increíblemente rápido. No obstante, su talón de Aquiles era la fiabilidad. Con el 126C Ferrari logró dos títulos y un subcampeonato de Constructores, entre 1981 y 1984. Además de 10 victorias y otros 18 podios en cuatro años. Sin duda, junto al 312T, fue de los monoplazas más exitosos de la historia de Ferrari.
Su debut fue en el Gran Premio de Estados Unidos de 1981, aunque ya había disputado algunos entrenamientos en la temporada anterior. A diferencia de otros monoplazas más exitosos, el 126C comenzó con Didier Pironi y Gilles Villeneuve abandonando. La temporada fue más de lo mismo. Abandonos constantes y en numerosas ocasiones porque el coche se iba de atrás al entrar en las curvas. Aún así, Gilles Villeneuve se las apañó para lograr dos heroicas victorias en Mónaco y España. Temporada de transición a la espera de un mejor 1982. A pesar de ser un monoplaza rápido, la temporada fue un auténtico martirio ya que la monoplaza sufría constantemente problemas de fiabilidad, lo que provocó que Ferrari no terminara ni la mitad de las carreras esa temporada. El chasis apenas varió respecto al del 312T5, por lo que se mostró especialmente competitivo en pistas rápidas como Silverstone o Monza.
Otro punto débil del monoplaza era su maleabilidad, de hecho, Gilles Villeneuve lo llegó a bautizar como el «Gran Cadillac Rojo» haciendo referencia a este último aspecto. La mala aerodinámica también fue un factor negativo que inflyó en el rendimiento del monoplaza. El mismo Postlethwaite afirmó que estaban muy por detrás de Williams o Brabham en este aspecto. Uno de los monoplazas más exitosos de Ferrari y no comenzaba con buen pie.
Para la temporada siguiente las cosas cambiaron y 1982 resultó ser el año de Ferrari. Con Harvey Postlethwaite completamente metido en el proyecto, el 126C pasó a nominarse 126C2 y mejoró considerablemente respecto a 1981. El chasis (hecho en aluminio y en una sola pieza) y el motor fueron rediseñados desde cero. El coche, muy diferente al 126C, contaba con un alerón trasero más alto y algo más separado del resto del monoplaza y con un alerón delantero más pequeño.
El 126C2 era el monoplaza más rápido de la parrilla y, aunque no comenzó con buen pie la temporada, a partir del Gran Premio de San Marino fue un dominio por parte del equipo de Maranello. Sin embargo, lo que podría haber sido una temporada llena de victorias y alegrías, acabó siendo una de las temporadas más trágicas de Ferrari. En Zolder, Gilles Villeneuve, el hombre que había devuelto la ambición y que había demostrado su amor eterno a Ferrari, se marchaba para no volver. Pero las malas noticias para Ferrari no acababan ahí. Apenas tres meses después de la muerte del endiosado canadiense, Didier Pironi, líder en esos momentos del campeonato, se partía las piernas en Hockenheim y no volvería a correr lo que quedaba de temporada. El titúlo cayó en manos de Keke Rosberg, habiendo sumado sólo una victoria en la toda la temporada. Al menos Ferrari se llevaba el título de Constructores.
En 1983 el equipo italiano repitió título de Constructores. Con los franceses Patrick Tambay y René Arnoux al volante del nuevo 126C2B primero y el C3 posteriormente. La gran diferencia entre el C2 y el C2B era que este último contaba dos alerones más grandes (la FIA quiso reducir ese año el efecto suelo). Además, el alerón trasero llevaba unos ‘endplates’ de grandes dimensiones a ambos lados del alerón.
En el Gran Premio de Gran Bretaña de esa temporada Ferrari estrenaría el 126C3. La única diferencia entre su predecesor era la formas en la que estaba construido pues estaba hecho con fibra de carbono. El rendimiento se mantuvo igual y a final de temporada los pilotos del Caballino rampante se subieron a lo más alto del podio en 4 ocasiones, lo que se tradujo en un nuevo título de constructores para Ferrari. Eso sí, la fiabilidad continuó siendo el talón de Aquiles y los problemas de motor se convirtieron en una faena para Ferrari.
1984 fue la última temporada del 126C esta vez usaron la version C4. Hubo cambio de pilotos en Ferrari ya que Patrick Tambay puso rumbo a Renault y en su lugar entró un prometedor Michele Alboreto, que había despuntado en Tyrrell la temporada anterior. Aunque el monoplaza era rápido, la fiabilidad de nuevo no fue esperada y fue un continuo lastre. Esa temporada Ferrari sólo pudo ser segundo en el campeonato de constructores pues el ritmo del MP4/2 diseñado por McLaren fue brutal y los italianos se quedaron a 86 puntos de los británicos.

