«Instinto asesino», el arma de doble filo con el que Leclerc quiere aprender a lidiar
Charles Leclerc ha hecho autocrítica de su primer año con Ferrari, en el que ha tenido la oportunidad, con un coche ganador, de demostrar su valía como campeón. Una temporada que ha estado marcada por altibajos y en el que la relación con su compañero de equipo no ha hecho más que tensar la cuerda que atraviesa Maranello.
El piloto monegasco admite haber tenido un pilotaje brusco en algunas batallas con los pilotos más experimentados de la parrilla. Y es que reconoce que no puede dejar nada a sus oponentes cuando está en la pelea.
«Tan pronto como estoy en el coche, comienzo a tener ese instinto asesino. No estoy aquí para terminar segundo o tercero, cuarto o quinto. Esos puestos no importan. Creo que esa actitud es una fortaleza, pero también puede ser una debilidad. Algunos de los errores que cometí son parte de este estado mental, porque lo di todo en los momentos en que pude conformarme con menos», ha asegurado Leclerc sobre su estilo de pilotaje.
No es extraño ver este tipo de actitud al volante por parte de los pilotos más jóvenes de la parrilla. Max Verstappen, por ejemplo, emplea muchas de las técnicas derivadas del karting, mezcladas con el ojo y la garra que posee a la hora de intentar un adelantamiento.
Si bien Leclerc no quiere cambiar su enfoque, el piloto de Ferrari reconoce que a veces tendrá que controlar el deseo de ir un paso por delante y hacerlo mejor en pos del objetivo general, tanto para el equipo como para sí mismo en el Mundial de Pilotos.
«No le agradaré a todos, pero eso es lo que soy. Esta mentalidad tiene aspectos positivos, pero a veces también puede ser negativo. Necesito controlarlo. Vendrá con experiencia».



