En esta ocasión, fue Charles Leclerc quien ignoró las órdenes de Ferrari
Tras la salida del Gran Premio de Japón, Charles Leclerc colisionó con el Red Bull de Max Verstappen. Como resultado, el alerón delantero del monoplaza rojo quedó dañado. Desde el muro quisieron meter a Leclerc en boxes en esa misma vuelta, algo que no ocurrió ya que el piloto monegasco ignoró las instrucciones recibidas por radio.
Charles Leclerc no veía motivos para entrar en boxes. A su juicio, el monoplaza se podía manejar correctamente. No obstante, en la siguiente vuelta, una parte de su alerón dañado se desprendió, golpeando al Mercedes de Lewis Hamilton. Como consecuencia, la FIA ordenó rápidamente a Ferrari que metieran a Charles Leclerc en la calle de boxes para reparar los daños del monoplaza. Además, la FIA impuso una sanción económica a los italianos de 25.000 euros y una penalización de 10 segundos a Leclerc.
Mattia Binotto, jefe de equipo de Maranello, sale en defensa de su piloto. A pesar de que ellos veían el alerón en mal estado, al final es el piloto el que conduce y el que nota el estado real del monoplaza.
«Charles es el único que está conduciendo y puede sentir cómo se comporta el coche. Desde fuera vimos que el alerón estaba roto, así que tendríamos que cambiarlo en algún momento. Pero en ese momento sintió que el ritmo todavía era correcto y se quedó fuera. La FIA nos pidió que, por razones de seguridad, entráramos e inmediatamente aceptamos la decisión. Pero, de cualquier manera, los comisarios se dieron cuenta de que quizá deberíamos haber entrado antes y hemos sido penalizados por eso», comenta Mattia Binotto.
Michael Masi, director de carrera de la Fórmula 1, asegura que desde el muro italiano le comunicaron que iban a parar en boxes. Al no hacerlo, desde la Federación Internacional de Automovilismo decidieron ordenarles que realizaran el ‘pit stop’.
«Originalmente me avisaron de que pararían el coche. Después eligieron no hacerlo y, posteriormente, ordenamos a Ferrari que parara el coche de Leclerc», resume.



