Ross Brawn, orgulloso de su larga carrera en Fórmula 1: «¡Solo me falta ser piloto!»
En el próximo Gran Premio de China la Fórmula 1 cumplirá su carrera número 1000, un registro que sirve para dejar una época atrás y mirar hacia el futuro de la categoría. El actual director deportivo de la Fórmula 1, Ross Brawn, ha vivido toda su vida ligado a las carreras, y esta es su particular oportunidad para hacer balance de su trayectoria.
Williams, Lola, Lotus, Arrows o Benetton han sido algunos de los equipos por los que el ingeniero británico ha pasado durante su carrera profesional, destacando sobretodo su papel en importante en Ferrari durante los años de Michael Schumacher vestido de rojo. Con todo ello, Brawn se queda con la temporada 2009, en la que con su propio equipo fue capaz de ganar un campeonato de Fórmula 1.
«Me considero afortunado de haber pasado la mayor parte de mi vida profesional en la Fórmula 1, en diferentes posiciones. De hecho, ¡el único que falta es el de un piloto! Hay tantos grandes premios que traen buenos recuerdos que es difícil contar uno solo. Por supuesto, en una lista de preselección hipotética, estarían los títulos mundiales con Michael Schumacher, o la carrera de 2009 en la que vi a Jenson Button y al equipo que llevaba mi nombre ganando el campeonato, pero también hay muchos más», explica.
Brawn dijo adiós a la Fórmula 1 en 2013 tras abandonar Mercedes, pero su regreso no tardó en producirse junto a Liberty Media. La empresa norteamericana tomó el mando de la Fórmula 1 hace un par de años, y eligió a Brawn como el candidato perfecto para cuidar la categoría desde el apartado deportivo. La carrera número 1000 es sin duda una ocasión muy especial para el británico, que ya ve la competición desde otro punto de vista.
«Cuando dejé el equipo de Mercedes a fines de 2013, pensé que este capítulo de mi vida había terminado, pero tuve la oportunidad de volver y cuidar este deporte que amo en una función muy diferente y en un momento muy especial de su historia. Hoy en día, ganar ya no es la» magnífica obsesión «que fue para mí todos los días, ha sido reemplazado por el deseo de jugar un papel en el futuro de la Fórmula 1. Esta es una oportunidad para trazar un nuevo camino para un deporte que tiene pocos rivales, por el espectáculo que ofrece y su alcance global. Tiene una historia asombrosa desde la cual podemos avanzar y este Gran Premio número 1000 es el símbolo más brillante», asegura Ross.

