La FIA organiza un estricto procedimiento para evitar irregularidades con el combustible
Posibles irregularidades en el consumo de combustible provocaron un aumento de los controles por parte de los comisarios a finales del año pasado y, al parecer, esta temporada las inspecciones van a ser mucho más estrictas y meticulosas, antes y después de la carrera con mediciones y pesajes, pare vitar hipotéticas trampas de los equipos.
Rumores sobre posibles irregularidades en el gasto de combustible en carrera hicieron intensificar los controles a los monoplazas la pasada campaña, pero este año parece que va a ser mucho más estricto. Según informó la FIA a las escuderías el pasado martes, los coches deberán pesarse antes y después de la carrera, para comparar el consumo real con las mediciones. Al parecer, los equipos tendrán que informar sobre cuánto combustible añaden a sus monoplazas al menos dos horas antes de la carrera y éste deberá verterse como muy tarde cuando reste una hora para abrir el pit-lane. Entonces, la FIA puede hacer revisiones aleatorias y vaciar los tanques para comprobar que todo esté en orden y pesar los coches vacíos y llenos. Después de la carrera se podrán verificar también extrayendo la gasolina restante y pesándolos de nuevo.
«Se supondrá que la diferencia entre el combustible de antes y después de la carrera será la masa utilizada. Se pueden comparar las cifras del medidor de flujo de combustible con las de los inyectores para confirmar la veracidad de las lecturas. Hay que tener en cuenta que la masa de combustible antes de la carrera se utiliza para el cálculo de la masa declarada y medida, verificada anteriormente», detalla el procedimiento el jefe técnico de la FIA, Nicholas Tombazis.

