Pierre Gasly destroza su carrera, la de Bredon Hartley y la de Toro Rosso
Tras ser la estrella del Gran Premio de Bahréin, Pierre Gasly cae del cielo y se encuentra una realidad muy diferente en el Gran Premio de China. Toro Rosso no ha tenido el ritmo necesario en Shangái durante el fin de semana, y su piloto francés se ha encargado de terminar de destrozar la carrera del equipo.
Gasly, que disputaba la posición con Hartley, trató de adelantarle en la horquilla del final de la gran recta de China, pero con un mal cálculo en la frenada, terminó arroyando a su compañero. Como consecuencia de este accidente, el safety car tuvo que salir a pista para que los comisarios limpiasen la pista, y este fue el hecho que cambió la carrera por completo.
«Pido perdón a Brendon por el contacto que hemos tenido, el equipo me dijo que íbamos a cambiar nuestras posiciones, así que me fui por el interior en la recta de atrás pensando que me daría espacio. Desafortunadamente, no creo que me viera y una vez estaba en el interior no había nada que pudiera hacer. Perdimos mucho tiempo después de esto, rompí mi alerón delantero, así que era realmente difícil pilotar y no podíamos hacer mucho. Tenemos mucho trabajo para estar preparados en Baku, es un circuito que conozco y me gusta, así que estoy deseando llegar ahí», explica.
El equipo pensaba dejar pasar a Gasly, pero el francés decidió tirarse al vértice de la curva cuando Hartley no le esperaba. El neozelandés tuvo que retirarse por un problema en la caja de cambios, y Gasly sufrió una sanción de 10 segundos.
«Creo que el accidente con Pierre fue un problema de falta de comunicación. El equipo nos dijo de intercambiar las posiciones porque íbamos con estrategias completamente distintas, así que iba a dejarle pasar en la salida de la curva 14, como hice al principio de la carrera. La segunda vez que íbamos a cambiar las posiciones planee hacer lo mismo, pero me golpeó antes de llegar al vértice. Me tuve que retirar de la carrera porque el equipo vio un problema en la caja de cambios», argumenta Hartley.

