Maravillas de la ingeniería: Toyota TS050
El último triunfo de Toyota en el WEC se remonta a 2014, logrando aquella temporada tanto el campeonato de pilotos como el de constructores con el TS040. Aprovechando el reciente anuncio oficial sobre Fernando Alonso y su participación en el WEC con Toyota, no hay mejor momento para acercaros un poco más el TS050, el prototipo nipón con el que competirá el español en LMP1.
Alonso tiene en mente el objetivo de lograr la ‘Triple corona’, y para ello debe desviar su camino de la Fórmula 1 hasta aterrizar en el WEC, para disputar las míticas 24 horas de Le Mans. Cabe destacar que Toyota no ha ganado nunca en el circuito de la Sarthe, habiendo participado en 19 ediciones. Para poner fin a esta estadística, en 2016, tras un 2015 mediocre, Toyota decide dar un salto y fabricar un prototipo completamente nuevo, el TS050, un prototipo que no triunfó aquella temporada, y que a pesar de haber sido renovado para 2017, no ha sido capaz de vencer al Porsche 919 Hybrid en ninguna de sus dos oportunidades.
2016 fue la temporada debut del Toyota TS050, y no fue hasta la séptima cita del calendario, en Fuji, cuando logró su primera victoria. Ese año Toyota terminó en 3ª posición tanto el campeonato de pilotos como el de constructores, con una victoria y cinco podios.
Aquel año, el TS050, de 875 kg y 1000 caballos de potencia, contaba con un motor 2.4 V6 biturbo, con inyección directa, ajustado a las nuevas normas impuestas que pretendían disminuir el consumo de combustible. Este motor de combustión se combina con el almacenamiento de electricidad en baterías de alta capacidad, en un sistema híbrido de 8MJ. La transmisión estaba formada por una caja secuencial de 6 marchas, y el chasis estaba completamente renovado, mejorando la aerodinámica y la suspensión (un sistema independiente de barra de tracción de doble horquilla) con respecto a su antecesor, el TS040. Según los directivos de Toyota el objetivo estaba claro, querían ganar por fin en Le Mans; pero no pudo ser en 2016.

La edición de Le Mans disputada en 2016 dejó a Toyota a las puertas de lograr su primera victoria en esta prueba, viendo como el TS050 sufría problemas mecánicos a falta de 4 minutos para el final, y terminaba parándose de forma dramática en la última vuelta de las 24 horas, dejando en bandeja el triunfo a Porsche.
Después de aquel año, en 2017, Toyota modificó algunos aspectos del TS050, esperando que tanto el rendimiento como la fiabilidad fuesen mejores. El chasis fue el único área que no fue evolucionada, contando por normativa con dos kits aerodinámicos para toda la temporada. Se creó un nuevo frontal, con unos pontones diseñados para maximizar el flujo de carga aerodinámica y mejorar el agarre de la parte trasera; y el motor V6 biturbo de 2,4 litros fue modificado y mejorado con un mayor ratio de compresión, un nuevo bloque y una nueva cámara de combustión, que seguían produciendo, junto al apartado eléctrico, los increíbles 1000 caballos de potencia.
En esta última temporada, Toyota cosechó cuatro victorias y cinco podios, obteniendo el segundo lugar tanto en el campeonato de pilotos como en el de constructores, en parte, gracias a la salida de Audi del WEC. En Le Mans, los tres TS050 con los que participó Toyota quedaron en evidencia, después de que una unidad quedase 8ª y las otras dos tuviesen que abandonar.
2018 puede ser el año glorioso de Toyota, que con la salida de Porsche del WEC tras varios años de dominio, puede ser la que tome el relevo ganador. La llegada de Fernando Alonso al equipo supone un plus de motivación, trabajo y perfeccionamiento, por lo que no sería impensable poder ver al TS050 lograr su objetivo inicial: Ganar las 24 horas de Le Mans y el WEC.
