Nani Roma, tras abandonar el Dakar: «El dolor es dejar la carrera»
Nani Roma ha tenido que hacer las maletas de vuelta de Sudamérica antes de lo que a él le hubiera gustado. El piloto catalán tuvo que abandonar en la tercera etapa del Dakar al sufrir un fuerte accidente que le dejó bastante mermado físicamente.
A pocos metros de la meta, el piloto de Mini iba a fondo cuando de repente, saltó de manera muy brusca una zanja que no estaba especificada en el roadbook. Tras dicho salto, se quedó inconsciente y viendo su copiloto que no respondía, decidió tirar del freno de mano para parar el coche tras numerosos intentos de quitarle el pie del acelerador, el cual lo había dejado a fondo mientras estaba inconsciente.
Nani Roma admite que hay dolor físico, pero confirma que no hay nada roto tras el exhaustivo examen al que fue sometido tras el accidente. Por ello, admite que el mayor dolor es el de abandonar la carrera y sobre todo, la desilusión de tener que marcharse antes de tiempo.
«Estoy aguantando el chaparrón después de la desilusión que ha sido tener que abandonar. Hay dolor físico sí, pero al no haber nada roto se pasará. El dolor es dejar la carrera. Es parte del juego, las carreras son así y ya está. Llevó 23 Dakares, me ha pasado de todo y esto no es nuevo. Es un placer saber que estamos bien cuidados, nos da la seguridad de poder correr rápido por el desierto», comenta Nani Roma para «El Larguero» de la Cadena SER.
Por otra parte, el piloto catalán ha querido explicar el cómo sucedió todo y habla sobre lo que recuerda sobre el accidente. Afirma que únicamente recuerda una nota de su copiloto y seguidamente despertarse con el coche completamente destrozado tras los intentos de su copiloto de despertarle. Además, asegura que no es la primera vez que se queda inconsciente en competición.
«Cuando caigo abajo ahí me quedo, acelerando a fondo. Estuve seis segundos a fondo, salte a 120 km/h, impacté a 100 y seguí a 100 sin consciencia. Álex (Haro) intentó quitarme el pie del acelerador y al quedarme sin fuerza debí girar el volante y ahí fue cuando dimos las vueltas. En moto me había pasado algo similar, en Marruecos en 2002. Lo último que me acuerdo es a Álex diciéndome que teníamos que buscar un waypoint y que girando a la derecha ya estaba la meta a 500 metros. Ya lo siguiente que recuerdo es a Álex tirándome del brazo para despertarme y ver el coche todo roto y sin saber que caray había pasado. Aunque, mejor no acordarse porque si no coges miedo. Ahora, tengo cero miedo. Hacer un roadbook para un Dakar es muy complicado, pero es verdad que fuera de pista no se marcan todos los peligros. Creo que este rasante se tenía que haber marcado, aunque por lo que había menos salto en la izquierda. Si hubieran puesto que había un peligro antes de la llegada, Álex me lo dice, freno y no pasa nada. Además, con el sol no se veía nada», añade.

