Análisis Renault 2016: Un órdago al 2017
Renault decidió volver a la Fórmula 1 a mitad del año 2015 con la intención de comprar la estructura del equipo Lotus y, con esa base, volver a ganar en unos años en el ‘gran circo’. El proceso de adquisición del equipo de Enstone se alargó demasiado y no fue hasta finales de año hasta cuando se supo oficialmente que Renault había comprado Lotus.
Poco tiempo tuvieron para adaptar el chasis del E23 y conseguir que su unidad de potencia encajara en una montura diseñada para el propulsor Mercedes. Este hecho, lógicamente, condicionó el desarrollo de su nuevo monoplaza, que apenas presentó modificaciones respecto al E23.
Sin embargo, desde la fábrica francesa no ocultaron nunca que su intención y mayor foco de trabajo este 2016 era construir un monoplaza que en 2017 pudiera estar regularmente en los puntos. Así pues, centrando sus esfuerzos en 2017, esta pasada temporada los franceses tan solo han conseguido 8 puntos entre ambos pilotos, lo que les ha servido para acabar el año en novena posición en la clasificación de los constructores.

En el mundial de pilotos, Kevin Magnussen ha sumado siete de los ocho puntos que ha obtenido la escuadra del rombo, los cuales les han valido para situarse decimosexto en la tabla en su regreso a la máxima categoría del automovilismo. Por su parte Jolyon Palmer, quien continuará en Renault el año que viene, ha terminado la temporada con un solo punto, el obtenido en el Gran Premio de Malasia.
Aunque es cierto que ambos pilotos podrían haberse llevado al bolsillo algún punto más, digno es de mencionar la poca competitividad del RS16. Desde su puesta en escena en Australia, se vio un coche demasiado parecido al que había llevado Lotus la temporada pasada, equipo que no obtuvo los resultados que se esperaban.
Por una regla de tres fácil; si a Lotus no le funcionó un coche en 2015 con buen motor, a Renault, con el mismo coche un año después pero con un motor inferior o a un nivel similar, es lógico que tampoco funcionara
La unidad de potencia del Rs16 fue fabricada en Viry-Châtillon y, aunque a principio de temporada no se veía al nivel del propulsor de Ferrari o Mercedes, en España y Mónaco sufrió unas mejoras con unos pocos ‘tokens’ que hicieron darle el paso adelante al motor francés que le faltaba. De hecho, Red Bull (que está propulsada por la misma unidad de potencia) ratificó este adelanto con unos grandes resultados a partir de aquellas citas.

Por una clara ventaja de puntos, se ha visto que Kevin Magnussen ha sido el piloto más competitivo de la temporada en la escuadra francesa. Consiguió seis puntos para Renault en Sochi, sede del Gran Premio de Rusia que, sumados al punto que obtuvo en Singapur, le colocaron decimosexto en el mundial de pilotos.
El danés, además sumó otras buenas actuaciones como la clasificación del Gran Premio de Bélgica, en la que a punto estuvo de meter a su pobre Renault en la Q3, siendo duodécimo. Todo hay que decirlo, y es que en ese Gran Premio se vio a un RS16 mucho más competitivo. Magnussen no pudo redondear el fin de semana acabando en los puntos debido al grotesco accidente que sufrió a la salida de Eau Rouge.
Por su parte, Jolyon Palmer tan solo pudo sumar a su casillero un punto, conseguido en el circuito de Sepang, donde, saliendo decimonoveno, optó por ir a una sola parada, estrategia agresiva, pero que le valió para acabar en décima posición, y para no irse de este mundial con las manos vacías. Cabe destacar también actuaciones interesantes como la del Gran Premio de Europa, donde remontó desde el último puesto de la parrilla al decimoquinto, o el sábado en Spa-Francorchamps, donde clasificó decimotercero.
En el duelo carrera a carrera, en las 12 pruebas en las que acabaron la carrera ambos, nos encontramos con que Magnussen superó a Palmer en seis ocasiones, por las seis en las que Palmer hizo lo propio con su compañero. En clasificación, sin embargo, el duelo no está tan igualado, ya que Magnussen consiguió clasificar por delante de Palmer doce veces, tres más de las que lo hizo Palmer con él.
Además, el danés tuvo una racha de cinco clasificaciones seguidas -entre Bahrein y Mónaco- en las que acabó por delante de Palmer: Aunque fueron cinco, pudieron haber sido nueve, ya que en Canadá no pudo salir a clasificar debido a un accidente en los terceros libres y en las siguientes tres sesiones de clasificación también superó al británico.
Así pues, aunque la novena posición en el campeonato de constructores pueda evidenciar que Renault no ha dado la talla, desde inicios de temporada en Renault tenían claro que su verdadero primer año empezaba en 2017, con un proyecto sólido. Y quién mejor para liderar un proyecto ambicioso que Nico Hülkenberg, un piloto que tiene ganas de ganar, experimentado en la Fórmula 1 y ganador de una de las carreras más importante del mundo -si no la que más- como las 24 Horas de Le Mans.
El piloto alemán sustituirá a Kevin Magnussen, que parte hacia Haas, cubriendo el hueco que dejará Esteban Gutiérrez. Jolyon Palmer, el otro piloto de Renault continuará en el equipo con sede en Enstone, tras ser sorprendentemente renovado cuando todos pensaban que no iba a continuar en Renault.
Con un motor que sin duda está a la altura de los mejores y un chasis que se lleva desarrollando durante más de 9 meses, en Renault están ansiosos por volver a ganar y son conscientes de que el año que viene deberá ser un paso importante para llegar a ese objetivo. Solo sabremos si su trabajo de cara al 2017 habrá valido la pena dentro de algo más de 3 meses. ¡Adiós 2016 y hola 2017!