45 años sin un mito, 45 años sin Jochen Rindt
Era el 5 de Septiembre de 1970 en el circuito de Monza. Jochen Rindt, líder del campeonato ese momento, se dispone a dar unas vueltas de prueba porque el final de la sesión está a punto de concluir. Todo va bien y el Lotus 72 sigue mostrando su velocidad, pero todo cambia al llegar a la curva “Parabólica”. Rindt bloquea los ejes de las ruedas e intenta contravolantear para entrar bien a la curva, pero choca contra el muro. En el accidente, Jochen Rindt se rompe las piernas y se clava algunas piezas de su monoplaza en el pecho y el abdomen. El mundo de la Fórmula 1 no daba crédito a lo que estaba pasando: Jochen Rindt había muerto.
Jochen Rindt nació el 4 de abril de 1942, en la ciudad alemana de Maguncia. Con apenas un año, perdía a sus padres durante un bombardeo por los Aliados a la ciudad y era criado por sus abuelos. Su carácter competitivo e independiente provocó que tuviera problemas en el colegio y en varias competiciones de motor.
El paso de este austriaco por F2 y categorías menores fue fugaz a la vez que exitoso. Rindt sintió que ya estaba preparado para debutar en la Fórmula 1. Intentó correr en el GP de Alemania de 1964 pero el coche no estuvo a punto para la carrera. La siguiente carrera era el Gran Premio de Austria y con un Brabham BT11 debutaba oficialmente en la Fórmula 1. El destino quería que debutase en casa, seis años después nadie se podía imaginar que un Gran Premio de Austria iba a ser su última carrera. Al año siguiente ya estaba compitiendo en el equipo Cooper, teniendo de compañero de equipo a Bruce McLaren. Sin embargo, McLaren no tuvo piedad con aquel joven rubio austriaco y constantemente superaba a Rindt, tanto en clasificación como en carrera. En 1966 todo cambio radicalmente, Rindt superó con claridad a Bruce McLaren y el austriaco se alzaba con tres podios que, junto a su buena regularidad, permitieron que acabara tercero en el campeonato. Aunque ese año Bruce McLaren estaba pensando más en terminar su M5A que en competir. Tras un irregular 1967, Rindt abandonó Cooper y se unió a Brabham.
Jochen Rindt tenía 26 años cuando Jack Brabham le propuso ser el sustituto de Denny Hulme (que se había unido al proyecto de Bruce McLaren). El joven austriaco no se lo pensó dos veces. El equipo Brabham venía de ganar el campeonato de pilotos y de constructores dos años seguidos, y estaba muy por encima de Lotus y de Ferrari, por lo que Rindt esperaba encontrar en Brabham un monoplaza ganador. Pero 1968 fue una temporada completamente distinta para Brabham. Los motores Repco no eran rápidos ni fiables, y Rindt solo pudo conseguir dos poles y obtener ocho puntos, fruto de dos terceros puestos, mientras Jack Brabham sólo hacía dos puntos. El año había sido una decepción y un completo desastre.
Los malos resultados y la mala relación con Brabham propiciaron que Jochen Rindt fichase por Team Lotus. Cuando llegó al equipo inglés solo tenia una misión: debía ser el sustituto de Jim Clark, a quien Colin Chapman quería como un hijo y al que había perdido en Hockenheim. Jochen Rindt tenía lo que Chapman pedía: talento, juventud, rapidez, ambición y coraje. Por primera vez, Rindt fue capaz de demostrar que podía ser un piloto puntero en la Fórmula 1, en un coche que ayudó a desarrollar, bajo la dirección de Colin Chapman. Si bien los resultados no fueron del todo buenos, ya que Rindt esperaba que el Lotus 49B le permitiese pelear por las victorias y por el título. Aunque gracias a su talento pudo lograr cuatro poles y un triunfo en los Estados Unidos. Pese a que el inicio del campeonato empezó mal para Lotus, Rindt finalizó cuarto en el campeonato por delante de Graham Hill, su compañero de equipo. Ese año, mientras se disputaba el Gran Premio de España, Rindt casi pierde la vida en el circuito urbano de Montjuic, al perder su Lotus 49B el alerón y chocar contra las protecciones.
La temporada de 1970 fue la temporada en la que Rindt mostró que era una máquina preparada para ganar. La primera victoria de la temporada fue en Mónaco y como no, iba a ser espectacular. Muchos recordarán esta carrera cuando Jack Brabham estaba liderando cómodamente la prueba con 15 segundos de ventaja. Pero Rindt no conoce la derrota, no se rinde y sabía que era su año. El austriaco comenzó a rodar en tiempos de vuelta más rápidos que los de la pole, por lo que la diferencia entre él y Brabham se redujo considerablemente. En la última vuelta, con el Lotus 72 a menos de un segundo, Jack Brabham calculó mal la frenada de “La Rascasse” y estrelló su coche contra las protecciones, regalando a Rindt una victoria épica.

La racha de Rindt no paró ahí. Con el Lotus 72 listo para competir, Rindt fue imparable. Consiguió otras cuatro victorias consecutivas en Países Bajos, Francia, Reino Unido y en Alemania. El título estaba a su alcance, y el sueño de Rindt se fue convirtiendo en una realidad. No tenía rivales que le pudiesen plantar cara: Ferrari era un equipo muy irregular, Jackie Stewart pilotaba un March poco competitivo y Matra no mostraba la rapidez del año anterior. Rindt estaba tan seguro de que el campeonato era suyo que le prometió a su esposa que se retiraría de las carreras cuando lo ganase. El motivo era que la esposa de Rindt estaba embarazada e iba a dar a luz dentro de poco.
Y llegamos a donde comenzó todo, a Monza, el templo de la velocidad, el circuito que había ejecutado a Wolfgang Von Trips, el ídolo de Rindt. Esa mañana, el Lotus 72 no tenía apoyo aerodinámico, es decir, iba sin alerones trasero y delantero. Al llegar a la curva “Parabólica” ocurría la desgracia. Rindt perdía el control y se iba para no volver. Una hora más tarde un médico confirmó su muerte.
De esta forma se les presentaba a los rivales de Rindt, la oportunidad de superarlo en la clasificación. El que mejor lo hizo fue Jacky Ickx, aunque los esfuerzos del belga no sirvieron para nada. Al final obtuvo 40 puntos, cinco menos que Rindt. De esta manera, Jochen Rindt no se movió de lo más alto de la tabla siendo el único piloto proclamado Campeón del Mundo a título póstumo. En fin, caprichos del destino.