La historia del Hesketh de James Hunt que acabó en una tienda de Barcelona
Una historia repleta de pasión, ilusión y perseverancia acabaría conduciendo al mismo Hesketh que pilotó James Hunt hasta Kit Car 43, una tienda de modelismo situada en el centro de Barcelona. Su propietario, Ramon Sala, cuenta de primera mano el largo proceso que ha tenido que seguir hasta alcanzar uno de los sueños de su vida.
No todos los días entras en una tienda y te encuentras con un Fórmula 1 original, y menos con un icono como el Hesketh 308/3 del mismísimo James Hunt. No obstante, esto es posible precisamente en el número 308 de la calle Rosselló, en Barcelona, una de las zonas más turísticas de la Ciudad Condal. Esta joya del automovilismo en exposición permanente atrae a curiosos de todos los lugares para poder observar el impoluto blanco característico que presenta. Sin embargo, para poder lucir este aspecto ha habido detrás un largo proceso de más de 14 años desde que su dueño comprara el chasis casi por casualidad.
En eBay se puede subastar cualquier cosa, incluido un Fórmula 1. Si no que se lo pregunten a Ramon Sala, que después de hacer un gran sacrificio consiguió llevárselo. En un principio, no sabía que era el chasis original con el que su ídolo británico había hecho las delicias de los espectadores, pero mucho menos que precisamente estuvo presente en el mítico Gran Premio de España de 1975, disputado en Montjuïc. Como buen aficionado, Sala no faltó a la cita del último GP de Fórmula 1 que se celebró en la Montaña Mágica. Ante sorpresa de todos, en aquella ocasión los dos Ferrari colisionaron en los primeros metros de carrera, situación que aprovechó hábilmente Hunt para liderar durante seis vueltas, hasta que también tuvo que retirarse. Sin embargo, aquellos giros son un recuerdo grabado a fuego para aquel chaval que colgaba pósteres de Hesketh por toda la casa. Lo que nunca podría imaginar es que en el parque cerrado aguardaba como muleto el chasis número 3 que 35 años después acabaría adquiriendo.

Lejos de la apariencia que tenía en Montjuïc, el 308/3 “daba pena” en el momento de la subasta para cualquier nostálgico del automovilismo, tal y como lo explica el propio Sala. Presentaba una estridente combinación de verde y amarillo, mientras que carecía de la característica toma de aire que tuvieron que retirar a principios de la temporada 1976, cuando la FIA decidió prohibirlas. Precisamente esta pieza fue la clave para que el propietario se animase a restaurar por completo el monoplaza, ya que finalmente dio con el poseedor del molde original que tanto anhelaba, en una localidad inglesa y 11 años después de la adquisición del chasis.
El trabajo de restauración se lo confió a Josep Maria Montaner, propietario de RCA Racing que contó con la ayuda de sus mecánicos. Dado que se trata de un icono con gran valor histórico, la prioridad de Montaner siempre fue la de reparar antes que sustituir las piezas originales. Efectivamente, consiguió mantener la mayoría de los elementos que siempre incorporó el 308/3, como por ejemplo las fibras de la carrocería, el volante “que James Hunt había tenido entre sus manos”, así como el bloque motor o la caja de cambios, aunque sin los engranajes hoy en día. Por supuesto, el coche no funciona, pero la satisfacción de Ramon Sala cuando descubrió qué era lo que realmente tenía entre sus manos tuvo que ser infinita. La mayor curiosidad de esta historia es que no pudieron constatar la originalidad del chasis y sus respectivas partes hasta que empezaron a rascar la pintura y salió a la luz el mítico blanco sin publicidad de los coches de Lord Hesketh, junto con los respectivos números de serie.

Una de las curiosidades que pudieron apreciar a lo largo del año y medio de intenso trabajo fue la asimetría de los ejes. Esta configuración era típica del Autódromo de Monza, un circuito de muy alta velocidad donde el tiempo por vuelta se ganaba en las curvas a derechas, por lo que era más rentable tener un mejor apoyo en el lado izquierdo, de acuerdo con unas cotas de dirección y suspensión adecuadas para este particular trazado. Así lo explica el propio Montaner: “Josep Castañer, que me ha ayudado en aspectos técnicos, se percató de que los semiejes de un lado eran un centímetro y medio más cortos que los del otro”, apunta.
Aunque buena parte de las piezas del Hesketh se mantienen intactas, hay algunos elementos que se han tenido que rehacer. Es el caso, por ejemplo, del casco de seguridad que debe proteger al piloto, la boca de entrada de gasolina o el llamativo soporte anterior de la carrocería que conduce el aire desde el alerón delantero hacia el resto del coche. Estos detalles se han trabajado con el objetivo de que el coche tenga exactamente el mismo aspecto que lucía en la temporada 1975, cuando James Hunt militaba en las filas del caótico y apasionado conjunto británico. Sin embargo, en aquella época la Fórmula 1 no contaba con el nivel de tecnificación y profesionalidad de los tiempos modernos, especialmente en un equipo privado y despreocupado como Hesketh, por lo que la falta de documentación y registros supusieron todo un hándicap. Ante las adversidades, la mejor guía fueron algunas fotografías de la época, como las que concedió Vicenç Abad, así como los artículos de Javier del Arco, redactor jefe de la revista Fórmula y un referente del periodismo del motor en España.

Finalmente, después de mucho trabajo y dedicación, el Hesketh 308/3 se llevó hasta el local del número 308 de la calle Rosselló, haciendo esquina con el paseo Sant Joan [no sin tener que desmontarlo en medio de la calle y volverlo a montar en el establecimiento]. Desde los expositores ya se dejan ver los enormes neumáticos Goodyear y el mismo blanco inmaculado con el que el carismático James Hunt alcanzó el podio en dos ocasiones. Ciertamente, ese chasis número 3 acabó tercero en el Gran Premio de Austria de 1974 disputado en Österreichring y segundo en el Gran Premio de Argentina de 1975, en Buenos Aires. En el cockpit ahora solo queda un oso de peluche, la mascota del equipo, pero en su momento estuvo pilotando en su interior uno de los pilotos más talentosos de la década de los 70, a más de 300 km/h.
El chasis expuesto de forma fija en Kit Car 43 estuvo presente en un total de 35 Grandes Premios, distribuidos entre la temporada 1974, 1975 y 1976. Además de las seis citas en las que ‘Hunt The Shunt’ lo tuvo a disposición como coche principal, también compitieron en él el sueco Torsten Palm, el estadounidense Brett Lunger y el austriaco Harald Ertl, quien disputó todo el año 1976 con este bólido. Por lo tanto, no solo estuvo en Montjuïc el día en el que tuvo el primer contacto con quien acabaría siendo su futuro propietario, sino también en uno de los eventos de la historia de la Fórmula 1 con mayor trascendencia y épica: el Gran Premio de Japón de 1976 en el que James Simon Wallis Hunt se coronó Campeón del Mundo por el estrecho margen de un punto frente a Niki Lauda. Aquella fue su última carrera.
Pablo Mena (@SobrevirajeF1)