Gran Premio de Australia 1999: El hito de la Fórmula 1 española
Desde el año 1989 la sequía de pilotos españoles en la Fórmula 1 era preocupante; de hecho, Luis Pérez Sala fue en ese año el último piloto español que había competido en la categoría reina, en el equipo Minardi, para acabar en el puesto 28º del campeonato sin ningún punto.
Sin embargo, diez años después, en 1999 en España había dos pilotos que estaban en el punto de mira por sus posibilidades de montarse en un F1. Uno era Pedro Martinez de la Rosa, de 28 años, que era piloto probador de Jordan Mugen Honda en 1998, una escudería dirigida por Eddie Jordan y que había hecho una magnífica temporada acabando 4º en el Mundial con una victoria y un segundo puesto como resultados más relevantes. Pedro había firmado a finales de 1997 con el equipo Jordan para ejercer de piloto reserva en 1998 y dar el salto a un asiento oficial en 1999, pero en Septiembre de 1998 se le cerraba la puerta al anunciar Jordan el fichaje de Heinz-Harald Frentzen para acompañar a Damon Hill como piloto titular en 1999. De esta forma, De la Rosa pasaba a establecer conversaciones con los equipos BAR y Arrows con el apoyo económico de Repsol, convenciendo al final a Tom Walkinshaw patrón de la escudería Arrows para ser piloto oficial del equipo para el año 1999.
El otro era Marc Gené, más joven, de 25 años, el cual sonaba menos ya que aún no estaba en la órbita de la F1, pero en 1998 compitió en el Open Fortuna by Nissan, logrando la victoria final con seis victorias y tres vueltas rápidas, consiguiendo de esta forma el premio gordo y, es que quien ganaba el certamen, tenía una prueba con el equipo Minardi. De esta forma, Gené en diciembre de 1998 hizo en Montmeló las pruebas con el Minardi para analizar su comportamiento y sus posibilidades como piloto de la máxima categoría. Al final, Gené convenció al patrón Giancarlo Minardi y, con el patrocinio de Telefónica, se convirtió en el segundo piloto español que correría en la F1 en 1999.
Por lo tanto, aparte de que en el arranque del Mundial de F1 de 1999 en Australia habría unos hitos históricos como que era el primer GP de la escudería BAR una vez comprada la mítica Tyrrell, o que al final de carrera ganaría Eddie Irvine el primero de sus 4 GP ganados en su carrera; la verdadera noticia era que la F1 volvía a hablar español con De la Rosa y Gené conduciendo un Arrows y un Minardi respectivamente.
En la sesión de clasificación sus resultados fueron discretos, acordes a los coches que pilotaban; De la Rosa no pudo pasar de la 18ª posición, mientras que Gené cerraba la parrilla. Sin embargo, la carrera fue muy diferente para ellos, ya que mientras Gené tenia que abandonar antes de completar el ecuador de la carrera, De la Rosa se beneficiaba de una carrera loca y llegaba en sexta posición a la línea de meta. De esa forma conseguía puntuar en su primera carrera a los mandos de un Fórmula 1, algo que solo consiguieron en los 90 Irvine y Villeneuve antes que él, dado que sólo puntuaban los seis primeros clasificados en lugar de los diez que actualmente puntúan.
«La verdad es que no me esperaba acabar sexto en mi primera carrera. Creo que es un gran resultado, y más teniendo en cuenta cómo ha ido la carrera. Ha habido más de una vez en la que me he visto en el césped y haciendo las mil y una para salvar la situación. Salir atrás es muy complicado. Ha habido dos coches de seguridad y lo han dificultado todavía más. Pero creo que he mantenido el coche en la pista. A mitad de carrera he superado a Badoer y he puesto un ritmo muy fuerte. La clave ha sido salir delante de mi compañero de equipo tras el segundo pit stop. Me he puesto nervioso en las ultimas diez vueltas cuando me han dicho por la radio que tenía que cuidar el motor. El motor había subido mucho de temperatura y he tenido que ir cambiando a pocas vueltas para salvarlo», explicaba exultante De la Rosa.
A pesar de su éxito, justo tras terminar la carrera, De la Rosa ya ambicionaba objetivos mayores, aunque para ello tendría que esperar unos años a tener un coche competitivo, en concreto en 2005 consiguió su vuelta rápida en Bahrein y en 2006 conseguiría su podio en Hungría, ambos a bordo del Mclaren-Mercedes.
«Tengo ganas de ver la carrera por la televisión, desde dentro me ha parecido la carrera más loca que he conducido en tiempos. Había momentos en que no sabia si los que venían me estaban doblando o si luchaba contra ellos. La verdad es que estoy muy contento, pero espero que esto sea el principio de algo más grande. Hacer un punto está muy bien y estoy muy contento, pero ahora ya quiero más. Es lo malo del automovilismo, que cada día quieres un poco más», declaraba De la Rosa.
A partir de este año, la Fórmula 1 ha sido más española que nunca, no en vano en 2001 debutó Fernando Alonso, en 2009 hizo lo propio Alguersuari y este año 2015 lo hicieron Carlos Sainz Jr. y Roberto Mehri. De esta forma, desde 1999 (es decir, 17 años ininterrumpidos) no ha faltado ningún año en un volante oficial de la F1 un piloto español, todo un récord. Que así siga.

