Charles Leclerc, en Q3 y a duras penas: «Un día increíblemente difícil»
Décima posición de salida para un Charles Leclerc que a duras penas conseguía entrar en la Q3 con un SF-25 que está siendo una auténtica pesadilla este fin de semana en el Gran Premio de Qatar. No tiene ritmo, las sensaciones al volante son realmente malas y el monegasco ha tenido que arriesgar por encima de lo normal para intentar sacarle rendimiento, algo que ha supuesto un importante trompo en su primer intento de Q3 en el que usaba sus último neumáticos blandos nuevo que le quedaban, algo que le ha catapultado hasta la décima posición de salida.
Charles Leclerc explicó que había modificado radicalmente la puesta a punto de su monoplaza respecto al viernes, con la esperanza de encontrar el mismo salto de rendimiento visto en los dos últimos sprints, pero esta vez nada produjo los resultados esperados. Al contrario, los cambios probados en la carrera al sprint en un duelo con Lewis Hamilton acabaron generando el efecto contrario.
«Un día increíblemente difícil, un fin de semana increíblemente difícil, realmente no sé qué decir. Ha sido extremadamente complicado conducir este coche, mantenerlo en la pista. Lo estoy intentando absolutamente todo para sacar algo de este coche, pero de momento es lo único posible. Tomamos riesgos. Ayer el coche era muy crítico, hoy mucho menos. Intentamos cambiar el coche, pero no hubo nada que nos acercara. Al contrario, quizá los demás estaban un paso más por delante de nosotros. Estoy muy decepcionado», comenta Charles Leclerc.
«Es frustrante, pero lo mejor que puedo hacer es resetear para mañana y volver a la pista motivado, intentando hacer algo especial. ¿Soy optimista para mañana? No, y eso es bastante raro. Normalmente soy una persona muy optimista, pero tengo que decir que este fin de semana no hay nada rendimiento. Espero que mañana sea mejor, pero nada de lo que he experimentado con este coche me hace pensar que tendré mejores sensaciones. Esperaré e intentaré maximizar todo lo posible mañana. Con suerte tendré algo de suerte, y esa es probablemente mi única esperanza para mañana», finaliza.



