¿Planea Mercedes un futuro en las 24 horas de Le Mans?
Con el paso de las temporadas, el Mundial de Resistencia comienza a recibir más y más fabricantes en una reglamentación Hypercar que parece haber dado en la tecla necesaria para reactivar el interés de las marcas en las carreras de resistencia. Y es que son multitud de programas oficiales los que ya copan la parrilla del campeonato del mundo de resistencia, con varias marcas como McLaren o Genesis, todavía por llegar en años venideros, lo que provoca que haya una gran competición entre ellas en una disciplina en la que actualmente fabricantes como Mercedes siguen sin entrar.
Cierto es que este año, el fabricante alemán ha regresado a la máxima categoría de resistencia y a Le Mans gracias a su colaboración con Iron Lynx, alineando varios coches en la clase LMGT3. Y eso ya ha sido un paso importante. Y es que desde que Mercedes volviera a la Fórmula 1 en 2010 como equipo oficial, todos sus recursos deportivos se han centrado en la categoría reina y además de este programa deportivo, ha habido programas de GT3 en diferentes categorías que no han tenido gran importancia dentro de la marca. Sin embargo, la vuelta de Mercedes a Le Mans con dos unidades del AMG GT3, que además debería estrenar una nueva versión en 2027, podría ser un paso importante para que la marca se decidiera a tener un programa oficial en el Mundial de Resistencia.
«Soy un hombre de carreras y Le Mans es una de las pruebas más bonitas del mundo. La Fórmula 1 es la mejor de todas, aunque evidentemente soy parcial: están los mejores pilotos, los coches más rápidos, los circuitos más bonitos. Pero si tuviera que decir qué viene después, diría las 24h y las 500 millas de Indianápolis. Y luego, para los más apasionados del mundillo, las 24h de Nürburgring. Para mí es lo máximo de lo máximo. Cuando no participo en un fin de semana de F1, veo Le Mans prácticamente toda la noche. Sigo la retransmisión en directo y conozco a algunos de los pilotos, así que tengo un interés personal», comenta Toto Wolff, director ejecutivo de Mercedes en la Fórmula 1.
«Como Mercedes, ya lo hicimos en el pasado, aunque no tuvimos resultados especialmente buenos. Estuvo aquel terrible accidente en los años 50 que nos llevó a retirarnos, luego algunos de nuestros prototipos en los años 90 y principios de los 2000 salieron volando… ¡literalmente! Hoy estamos centrados en nuestra plataforma principal, que es la F1, y es en lo que queremos trabajar porque atrae al 99% del público; todo lo demás queda en segundo plano. Hemos entrado en la categoría LMGT3 y estamos evaluando nuestro programa para clientes», añade.
No es ningún secreto que, tras la cancelación prematura y con cierta polémica del programa LMDh de Lamborghini, en Iron Lynx ha quedado el deseo de ser algún día protagonista en la clase Hypercar con un prototipo. El nuevo vínculo con Mercedes podría ser una buena base para empezar, pero todo está aún en desarrollo, y el propio Wolff muestra sus reservas respecto a un proyecto que se rija por los reglamentos actuales.
«Creo que hay un pequeño detalle a tener en cuenta: en Mercedes somos gente de carreras, no nos gustan cosas como el Balance of Performance ni que alguien valore tu potencia, consumo energético, peso o habilidad como piloto. Invertimos muchísimo tiempo, dinero y esfuerzo para desarrollar el coche más rápido, y luego te ponen 10 kg de lastre. Y eso no lo quiero. Yo solo quiero construir el coche más rápido, y la F1 ha demostrado cómo se debe hacer, poniendo un tope de gastos. Así es como debería hacerse, con límites presupuestarios. ¿Digamos 30-40 millones? Dentro de ese margen, puedes hacer lo que quieras. Quiero decir, en F1 hay reglas, pero nadie necesita esconderse en los test de pretemporada ni en la clasificación; es una competición pura», añade.
«Si eso llegara a suceder, entonces Le Mans sería una opción a tener muy en cuenta. Pero ahora mismo, con el BoP y gente decidiendo si vas demasiado rápido, añadiéndote 10 kg al coche o quitándoselos a otro al día siguiente… no es para nosotros», finaliza.



