Charles Leclerc vuelve al lugar donde vivió uno de sus momentos más tristes
Charles Leclerc afronta la previa del Gran Premio de Bahréin recordando lo que le ocurrió el año pasado. El monegasco lideró el fin de semana con contundencia en un trazado que se adaptaba muy bien a él y a su monoplaza, sin embargo, un problema con la unidad de potencia le hizo perder velocidad y finalmente fue adelantado para perder una victoria de la manera más injusta que se puede dar.
El monegasco llega a Bahréin en una situación más complicada que la del año pasado, ya que la temporada 2020 no está siendo tan competitiva como fue la 2019. Sin embargo, tiene esperanzas de continuar con la tendencia tan positiva que llevan acumulando en las últimas carreras, por lo que intentarán conseguir un gran resultado para intentar meterse de lleno en la lucha por el tercer puesto de constructores.
«El Gran Premio de Bahréin es bastante inusual en el sentido de que, por varios factores, la situación cambia de forma continua a lo largo del fin de semana. En las primeras sesiones, la pista está muy sucia por toda la arena que transporta el viento desde el desierto. Poco a poco, cuando la pista se limpia, su naturaleza abrasiva hace que sea duro para los neumáticos. La luz y la temperatura también cambia todo el tiempo, empiezas al anochecer con una pista muy caliente y el sol bajo, pero mientras avanza la carrera la temperatura baja y tienes que adaptar tu estilo de pilotaje. Tengo buenos recuerdos del año pasado, incluso aunque no acabara tan bien como podía haber sido posible. Espero que podamos seguir la tendencia de las últimas carreras, en las que hemos sido cada vez más competitivos», comenta Charles Leclerc.



