La apuesta de Honda que deja en muy mal lugar a la Fórmula 1
A finales de la pasada semana saltaba la sorpresa en la Fórmula 1. Honda abandonaría la categoría reina a finales de 2021, retirándose de sus planes de futuro con la nueva reglamentación técnica de 2022 y dejando a la competición sin uno de los cuatro fabricantes que actualmente conforman la parrilla. La era híbrida de la Fórmula 1 recibe un varapalo enorme con esta salida del fabricante japonés, que decidió apostar por la Fórmula 1 en 2015 y tras años de enormes inversiones, decide irse para seguir trabajando en su objetivo de ser una marca libre de huella de carbono en 2050.
Sin embargo, la última decisión de Honda como marca ha dejado realmente en muy mal lugar a la Fórmula 1 y es que, días después de confirmarse la salida de la marca de la categoría reina, reafirmaban su compromiso con la IndyCar y confirmaban su presencia como motorista con las nuevas unidades de potencia híbridas que se utilizarán en la categoría norteamericana a partir de 2023. Se tratan de unos propulsores V6 de 2.4 litros y 900 CV, que se utilizarán a partir de esa temporada tras retrasarse su entrada un año por culpa de la excepcional situación que vivimos.
«Honda da la bienvenida a este paso hacia el futuro de la IndyCar, una acción que refleja nuestros esfuerzos para desarrollar y fabricar productos electrificados de alto rendimiento que enfrentarán los desafíos de la industria y complacerán a nuestros clientes. Corremos para desarrollar a nuestra gente, para innovar en tecnologías y para involucrar a los fans. Estamos orgullosos de nuestro liderazgo ininterrumpido de 27 años en IndyCar y estamos deseando poder ofrecer una unidad de potencia híbrida», confirma Ted Klaus, presidente de Honda Performance Development



