Análisis de Ferrari 2018: Una nueva apuesta todo al rojo que terminó perdida
Si tuviéramos que resumir la temporada 2018 de la Scuderia Ferrari en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en pocas palabras, sin duda tendríamos que hablar de otro año en el que todo daba a entender que sí, y que acabó volviendo a ser un no. Con el monoplaza italiano probablemente más rápido y competitivo en varias temporadas, los de Maranello se han tenido que conformar con una nueva segunda posición que ya no calma su hambre de victoria.
Un Sebastian Vettel que realizó una primera mitad de año genial, pero que volvió a equivocarse en el momento crucial del año, y un Kimi Räikkönen actuando como un segundo de a bordo fiel y rápido, han estado cerca de devolver a la mítica marca italiana a lo más alto de las carreras, algo que, con la ayuda de un SF71H que en ciertas ocasiones ha sido más rápido y fiable que las balas de plata de Mercedes hace que un nuevo subcampeonato en Maranello sepa, más bien, a nada.
Tras empezar el año siendo los rivales a batir, Ferrari logró colocarse en una posición muy favorable a la hora de luchar por el campeonato. Con los problemas que su principal rival, Mercedes, ha ido sufriendo durante todo el año, especialmente el sobrecalentamiento de sus gomas traseras, la marca italiana aprovechó la gran mayoría de oportunidades para convertirse, de esta forma, en el primer equipo capaz de colocar en situación de debilidad seria a la firma de Brackley en toda la era híbrida.
Pese a este comienzo ventajoso, Mercedes reaccionó y, bajo presión, en Ferrari, o más bien sus pilotos, volvieron a fallar. En una temporada que ha sido de las más igualadas en los últimos años, cualquier fallo podía ser catastrófico para las esperanzas de unos y otros en el mundial, llegando este error, por parte de Sebastian Vettel, en el Gran Premio de Alemania. De tener la victoria en sus manos y poder haber dado un puñetazo al campeonato en casa Mercedes, a terminar en la grava con 0 puntos, evento que propiciaría el inicio del declive de la estructura italiana hasta fin de año.
La parte final del año supuso un paso atrás para los italianos, probablemente afectados por la manera en la que se les escapaba el título antes sus ojos, siendo superados en las rondas finales en ciertas ocasiones por el equipo Red Bull. La brillantez mecánica de un monoplaza ilusionante terminó nuevamente en un Campeonato del Mundo de Pilotos perdido a falta de dos carreras para el final de la temporada y un Campeonato del Mundo de Constructores al que dijeron adiós a falta de un Gran Premio para la conclusión del año.
Todos lo que apostaron al rojo se han marchado a casa sin premio una vez más, aunque la competitividad de los de Maranello haya aumentado progresivamente. Con todo lo ocurrido, Ferrari cierra el año con dos subcampeonatos, el de pilotos y el de constructores, el tercer puesto de Räikkönen en pilotos, y con 571 puntos en el casillero, 84 menos que su principal rival, Mercedes.
Ahora, en un invierno que seguro les está sirviendo para recapacitar y corregir los pocos pero importantes errores de 2018, Ferrari encarará un 2019 en el que esperan, de una vez por todas, volver a llevarse el premio gordo a final de temporada.




