OPINIÓN | Primero llega la calma; después, la encrucijada
¿Debería volver Alonso a la Fórmula 1? Siento ser tan directo en las primeras líneas de este artículo, pero se trata de una pregunta muy difícil de responder que, sin duda, levantaría diferentes opiniones entre partidarios y detractores. Fernando ha dejado el Gran Circo tras 17 años en los que ha demostrado ser uno de los pilotos más grandes que ha dado este deporte. Su retirada, quizá difuminada y apagada por los resultados de las últimas temporadas, puede ser un síntoma de que la competición no esté en su mejor momento, pero de eso habría que hablar en otro artículo.
Si Alonso volviese a la Fórmula 1 sería una gran noticia para todos nosotros que, como aficionados, nos gustaría verle pelear de nuevo con los mejores en la competición más prestigiosa del mundo. Conseguir el tercer título siempre ha sido el objetivo del español antes de su andadura por la Indy500 y el campeonato del WEC. Pero, ¿qué pasaría si no cosechase los resultados por los que, a día de hoy, son motivo de su retiro? No me mal entendáis, verle de nuevo en un coche competitivo sería el sueño de muchos, y estoy seguro que también el del propio Fernando. Pero tal y como está gestionada la actual Fórmula 1, ningún equipo top necesita del bicampeón para poder alzarse con la corona al final del año.
Quizá suene duro y pesimista, pero tal y como está estructurada la competición, en donde el coche prima por encima de las habilidades del piloto, no queda lugar a dudas: el talento, aún existente en las manos de Fernando, no tiene más cabida en la Fórmula 1 si no es con la seguridad de ganar. Y no debe ser criticable, ni mucho menos. Pilotos con muchísimo talento que no han estado en el momento y lugar adecuados han abandonado el barco sin haber conseguido ni un solo podio, por lo que el español debe estar satisfecho por todo lo conseguido en sus 311 carreras.
Se me vienen a la cabeza estrellas de este deporte como Alain Prost o Niki Lauda. Pilotos emblemáticos que decidieron dejar la categoría y esperar su momento para volver a brillar. Sin embargo, se trataba de otra época, de otra forma de ver el deporte, de otra manera de gestionar la Fórmula 1.
Una despedida de ensueño
La ovación que ha recibido Fernando Alonso en su última carrera ha sido sencillamente espectacular y nada comparable a algo que se haya visto antes. Puede que el destino ya estuviera escrito o puede que haya sido casualidad, pero que Sebastian Vettel y Lewis Hamilton le hayan escoltado en la vuelta de regreso al box hasta la meta para acabar el Gran Premio realizando unos donuts de despedida, no hacen más que demostrar el respeto que se ha labrado durante sus años en el Gran Circo. Once títulos mundiales juntos, tres pilotos que han marcado una época, cerrando un capítulo más en la historia de este deporte. Una despedida propia de los más grandes.
Tres campeones, diez campeonatos del mundo de #F1 y sobre todo, muchísimo respeto y admiración. @LewisHamilton y Sebastian Vettel escoltan a @alo_oficial en su última carrera. ¡Emocionante! pic.twitter.com/mYSqSpSJLt
— TheBestF1.es (@TheBestF1es) November 25, 2018
Y tras esto, me planteo una última duda, que debería ir de la mano de la encrucijada mencionada en el primera frase de este post. ¿Merecería la pena volver para conseguir un podio, como ya lo hizo Michael Schumacher, o para ganar una carrera tal y como hizo Nigel Mansell? No. Alonso es mucho más que eso. Si vuelve tiene que ser para ganar, en un equipo competitivo en el que pueda conseguir el ansiado tercer título y mezclarse con pilotos como Ayrton Senna, Jackie Stewart o Niki Lauda. Menos que eso sería un fracaso y supondría una segunda retirada, esta vez definitiva y dolorosa, que nunca querría un campeón. Y así se ha marchado, por la puerta grande con la mirada puesta en otros objetivos. Para intentar ser el piloto más completo del mundo.



