Nissan GT-R LM NISMO: el hambre se juntó con las ganas de comer
Tras realizar el curioso proyecto del ‘Deltawing’, Nissan quiso subir el nivel y aspirar a reinar en la resistencia, así que le propuso al mismo creador del Nissan Deltawing, Ben Bowly, crear su siguiente prototipo, bautizado Nissan GT-R LM NISMO. Los japoneses tenían claro que no querían una copia del Audi R18 (el dominador durante los últimos años en la resistencia) y es por eso que le dieron carta blanca al diseñador británico con el fin de crear un LMP1 con un estilo rompedor.
Una bestia tecnológica sobre el papel:
Empezando por el motor, montaba un V6 biturbo que desarrollaba entre 500 y 600CV que iban directamente al eje delantero. Y en cuanto a la parte híbrida, el GT-R LM NISMO contaba con sistema de doble volante de inercia desarrollado por Torotrak que almacenaba 8MJ o lo que se traducía en otros 1400cv para el eje trasero. Aerodinámicamente hablando también era algo espectacular. Con el motor situado en la parte frontal, la zona de atrás del prototipo japonés se convirtió en una zona de carga aerodinámica equilibrada gracias a su difusor y a los dos enormes túneles que recorren toda la carrocería. Y para dejar que las ruedas traseras no interfirieran demasiado con el aire, Nissan optó por montar unos neumáticos más estrechos que en la parte delantera del vehículo. En resumidas cuentas, el GT-R LN NISMO tendría que tener la friolera de 2000 CV, tracción a las cuatro ruedas y según la simulaciones, llegar a alcanzar los 360 km/h en la recta de Mulsanne de Le Mans.
La cruda realidad:
Durante los test de rendimiento el GT-R LM NISMO, tuvo problemas con el sistema híbrido dada la excesiva potencia que generaba con el motor de combustión. Torotrak tuvo que rebajar la potencia para evitar que el chasis se retorciera; el coche acabó con 1200 CV. Los pilotos se quejaron también de la inestabilidad de la parte trasera, sobre todo en frenadas fuertes o curvas de alta velocidad. Y aunque marcó la máxima velocidad en la recta principal de Le Mans, Nissan rebajó la potencia del sistema híbrido a tan solo 2MJ por problemas de fiabilidad pero al final, corrió sin él la mítica prueba. Esto se tradujo en unos 18s de diferencia con respecto a la pole de Audi y tener que lidiar en carrera con un prototipo de tracción delantera y con casi la mitad de potencia que prometía en un principio. Ninguno de los tres prototipos japoneses logró acabar la edición de 2015.
El Nissan GT-R LM NISMO se sometió a diversos cambios aerodinámicos y revisiones de fiabilidad con el objetivo de realizar la siguiente temporada al completo, sin embargo, pocos después NISMO anunció que abandonaba el proyecto por falta de presupuesto y tiempo. La idea de crear este prototipo fue todo un acto de valentía y un movimiento «muy japonés» a la hora de crear algo único. El único fallo que tuvieron fue la rapidez con la que se creó. Si el LMP1 nipón se hubiera desarrollado durante un año más antes de introducirlo, podría haber sido todo un éxito y un punto de inflexión en los prototipos de resistencia.


