El ‘Caso Ferrucci’, o como autodestruir tu carrera deportiva en dos días
A veces, las carreras son como la vida misma, y es que, sea donde sea y vayas donde vayas, como se suele decir coloquialmente, hay gente pa’ to’. Mientras que te puedes encontrar con personas fáciles de tratar y con las que es fácil trabajar, siempre suele aparecer el típico que lo revoluciona todo y suele ser el liante del grupo. Pues bueno, la cosa está en que pocas veces vemos un suceso de ese tipo en un paddock del mundo de la carreras y, mucho menos, en el paddock de la que se autodenomina única puerta de acceso hacia la Fórmula 1, máxima categoría automovilística mundial.
Por ello, lo sucedido hace dos semanas en la ronda de Gran Bretaña del Campeonato FIA de Fórmula 2 nos dejó a algunos un poco descolocados, porque vaya, estas cosas a este nivel, no te las esperas. Y es que todo el jaleo vivido dentro del equipo italiano Trident debió ser para hacer una película y, además, llevarse algún que otro Óscar, pues la historia incluye una mezcla de desplantes, faltas de respeto, conductas antideportivas e incluso discriminación, que son, por un lado, dignas de analizar, pero por otro, vergonzosas de ver en una categoría de tal calibre, y que son típicas de un largometraje americano, mira tú por dónde…
Y, si aún no sabes de que hablo, quizás escribiendo Santino Ferrucci te lo aclare, ya que la actuación de este señor en Silverstone ha dado mucho que hablar en las últimas semanas. Hay que ponerse en situación, los dos Trident viéndoselas en pista en la carrera de Fórmula 2 del sábado en el trazado británico y con el vaso empezando a llenarse. Para colmo, llega la carrera del domingo y los dos se la vuelven a ver, acabando el tema en un golpe intencionado de Ferrucci a Maini por detrás en la vuelta de regreso a pit-lane tras la carrera. Y se salió el agua del vaso.
Una triste historia con desplantes a los propios comisarios del campeonato por parte del americano, burlas, según indican varias fuentes, hacia el indio Arjun Maini y su padre por el acento con el que hablan inglés, y algún que otro destrozo tras un tétrico altercado en el box de Trident, dejan paso a un completo historial de sanciones económicas para Ferrucci, además de la prohibición de correr en las próximas dos citas y, para rematarlo todo, la mayor parte de la opinión pública en su contra.
Y es que la simple carta que el propio piloto publicó en sus redes sociales a modo de disculpa, completamente fuera de tiempo y sin disculparse correctamente acerca de ciertos asuntos para mí, nada cambió, y tras varios días de silencio acerca del tema, públicamente al menos, pues los abogados de ambas partes seguro se las vieron, Trident anunciaba esta pasada semana que rompía el contrato con Ferrucci, desenlace que muchos esperaban, confirmando así que el americano disparó… y se dio a si mismo.
Quienes le conocían ya del karting remarcaron que su actitud por aquellas carreras ya apuntaba maneras, pero no se esperaba que un campeonato como la Fórmula 2 sirviera de escenario para tal espectáculo. Sólo la disciplina ejemplar de Trident pone a resguardo la dignidad del campeonato que se ha visto manchada por el comportamiento irresponsable de uno de sus integrantes, pasándole la pelota ahora al equipo Haas, donde Ferrucci es piloto, por ahora, de pruebas y de desarrollo.
Lo más probable es que el americano también se esfume del equipo de su nación, porque el daño está ya hecho y todo aquel que sigue las dos primeras filas del automovilismo ha visto lo sucedido. Ahora, ¿qué carrera deportiva le espera a Ferrucci? Yo creo que una lejos de la Fórmula 1…



