El cargo de Éric Boullier peligra y Martin Whitmarsh se ofrece para sustituirle en McLaren
McLaren sigue sin levantar cabeza desde 2014, cuando decidieron cambiar su motor Mercedes por el Honda y, posteriormente, montar Renault bajo su capó, cosa que no ha dado el resultado esperado por el momento. Por ello, la paciencia empieza a agotarse en Woking y podrían rodar cabezas próximamente, pues todo apunta a que Éric Boullier habría sido cuestionado por la administración del equipo y Martin Whitmarsh se presentaría candidato para regresar a la fila británica de la que formó parte.
Según el medio británico ‘Dailymail’, la semana pasada se llevó a cabo una reunión para evaluar el fin de semana de McLaren en Canadá y, tras los pobres resultados de sus coches, Éric Boullier se mostró desesperado, asegurando que ya no sabe qué hacer para mejorar el rendimiento de su monoplaza. Esto no sentó bien a los miembros ejecutivos del equipo y estarían planteándose recurrir a los servicios de Martin Whitmarsh como última opción para encaminar el proyecto.
El ingeniero inglés pasó 25 años en la dirección del equipo, hasta que lo abandonó a inicios de 2014. Al parecer, tiene una estrecha relación con uno de los mayores inversores de la firma británica, el multimillonario saudí Mansour Ojjeh, al que Zak Brown mandó un informe antes de romper con Honda, según ha revelado Whitmarsh. El ex-director viajó al Gran Premio de España el mes pasado y mostró su insatisfacción con la falta de resultados de su antigua escudería y sugirió el cambio de enfoque de McLaren, llegándose a ofrecer para retomar su cargo.
«La gente de McLaren dijo que me enviaría una carta sobre la situación y les pedí que fuera a Mansour, y desde entonces se separó de Honda pagando una indemnización de 60 millones de libras. Se necesita un gran cambio de enfoque, porque creo que hay demasiada política en sus principales figuras y algunos de ellos deben irse. Se lo he explicado a Mansour y como accionista le corresponde decidir. Si se presentara una delegación en mi puerta, no los rechazaría. Ellos saben dónde estoy», admite Martin Whitmarsh.

