Análisis Ferrari SF71-H: Atención al detalle para luchar por una corona soñada
La Scuderia Ferrari presentó en la jornada de ayer su nueva arma con la que intentará alzarse, de una vez por todas, con el campeonato de pilotos y constructores de la Fórmula 1. Los de Maranello estuvieron cerca la pasada temporada, sin embargo, Mercedes se llevó por cuarta vez consecutiva ambas coronas en la categoría reina, con Lewis Hamilton como punta de lanza. Por ello, los italianos han trabajado a destajo en la creación y desarrollo de su nuevo monoplaza, el cual esperan que sea la referencia.
Comenzando por la parte delantera del monoplaza, en el alerón delantero no vemos ninguna novedad significativa. Es más, las formas de los diferentes apéndices y la configuración aerodinámica de este es completamente similar a la de 2017, e incluso al alerón delantero que utilizó el SF70-H de 2017 en su presentación. La forma del morro es también similar aunque destaca el nuevo soporte del morro hacia el alerón delantero, al puro estilo McLaren, quien inició estas formas en su monoplaza de 2017.
Siguiendo un poco más para detrás del chasis del Ferrari SF71-H, podemos observar que este nuevo monoplaza introduce un direccionador de flujo más grande y dividido en tres partes, delante de la entrada de los pontones y con enlace directo al deflector lateral. Además, la suspensión delantera ha sido rediseñada en comparación a la montada en 2017, con varias varillas de empuje en la parte delantera y tiradores en la parte trasera.
A mitad de chasis, una vez pasadas las novedades del primer tercio de monoplaza, podemos uno de los aspectos que más han llamado la atención. El SF71-H es un coche que ha perdido anchura, en gran parte por la gran reducción de los pontones y las entradas de aire que hay en ellas, en comparación a las del monoplaza de 2017. Esta parte del chasis se caracteriza por experimentar una reducción del tamaño de las entradas de aire de los pontones, las cuales están divididas en dos y un detalle curioso, incluyendo entradas de aire en los mismos retrovisores. Sin lugar a dudas, la atención al detalle que ha puesto Ferrari en este monoplaza es espectacular.

Además, como gran parte de los equipos de la parrilla, la Scuderia Ferrari ha trabajado en la implantación del halo y en intentar optimizar el sistema para mejorarlo a nivel aerodinámico. Los de Maranello han querido exprimir el reglamento sobre este sistema y han introducido un apéndice aerodinámico en la parte superior, en el radio de 20mm que permite el reglamento.
Pasando hacia la parte trasera vemos algunos cambios a nivel aerodinámico. Por reglamento, se ha tenido que eliminar la aleta de tiburón y T-Wing de la tapa motor, sin embargo, al igual que todos los equipos de la parrilla, la tapa motor ha sido alargada en su parte superior. En esta zona podemos ver un pequeño apéndice que el Ferrari SF71H incorpora tras la aleta recortada, una solución aerodinámica con la intención de mejorar el apoyo aerodinámico en la parte trasera del monoplaza. Habrá que ver su integración con el «monkey seat», si Ferrari se decide a introducirlo en alguna ocasión durante la temporada, en este calendario 2018 tan variado a nivel de circuitos.
La parte trasera ha sido adelgazada, con una terminación de chasis propia de un «size-zero», resultado de la optimización y mejora del motor Ferrari de especificación 2018, con una gran mejora en los componentes, que además de potentes son resistentes y duraderos, al menos en el banco de pruebas. En cuanto al alerón trasero y su soporte central, el cual es doble, Ferrari no ha querido mostrar sus cartas en este aspecto, al igual que con el delantero, mostrando una versión muy neutra y similar a la que ya vimos en la presentación del SF70-H en 2017. Sin lugar a dudas, este coche ha tenido una gran atención al detalle, algo de admirar. Veremos cómo rinde en el Circuit de Barcelona-Catalunya a partir de la semana que viene.





