Ferrari y Marlboro sellan la prolongación de su idílica relación
Ferrari no se entiende desde hace muchos años sin el inseparable logo y patrocino de Philip Morris, a través de su marca Marlboro. Fue hace ahora mas de 40 años cuando comenzó la estrecha unión entre las dos grandes marcas multinacionales que siempre han estado ligadas la una a la otra y reconocibles visiblemente sobretodo en la época dominadora de Ferrari en la Fórmula 1, donde junto al «Káiser», Michael Schumacher dominó con mano de hierro logrando 5 campeonatos del mundo.
Hoy lunes se ha anunciado pues la renovación del compromiso entre los italianos y los americanos por un largo periódo de tiempo con un contrato multianual. Todo esto, pese a la prohibición mediante las nuevas reglas que la FIA introdujo en el año 2007 y que prohibían mostrar publicidad de tabacalera en cualquier monoplaza de la Fórmula 11.
Pese a esta norma reguladora, Ferrari adaptó los colores y decoración de su monoplaza para, sin ser de manera explícita, sugerir la marca Marlboro, jugando así con sus colores blancos y rojos y simulando de alguna forma el logo de la empresa tabacalera americana. Se sumó a esto, que en el año 2010, la FIA también le arrebató a Ferrari el código de barras con el que sugería el logo de la citada.
Pese a todo esto, la relación entre ambas marcas multinacionales siempre ha sido cordial y fructífera, reportando numerosos beneficios tanto a unos como a otros. Este anuncio se enmarca dentro de la política de renovaciones de los italianos, ya que el acuerdo con los americanos de Philip Morris tocaba su fin a finales de la presente temporada.
Y para muestra un botón. La representación clara del poder de Philip Morris en Ferrari, llegó en diciembre de 2014 con Maurizio Arrivabene como jefe del equipo Ferrari, cuando la escudería de Maranello se encontraba sumida en una crisis de identidad profunda que le llevó a hacer cambios drásticos en todos sus campos y que tras los cuales han permitido a los italianos volver a la senda de la lucha por el campeonato.


