Red Bull se lleva el premio gordo en la lotería de Bakú
El equipo Red Bull Racing albergaba opciones de victoria tras los entrenamientos libres del viernes donde se mostraron con un gran ritmo y en las primeras posiciones. Pero quizás tras los Libres 3 de ayer y la sesión de calificación esa esperanza se había diluido visto sobre la pista el rendimiento de Ferrari y Mercedes quienes ayer sábado dieron un gran paso adelante y parecía inalcanzable para Red Bull.
Por todo esto, la victoria del equipo de la bebida energética con el coche de Daniel Ricciardo es, sin duda, un poco un regalo inesperado que han recibido. Todo ello se produce como consecuencia de una carrera loca, con tres safety Cars, con toques, disputas, restos de monoplazas, hasta protecciones de la cabeza en juego todo ello culminado con el embiste de Vettel a Hamilton tras relanzarse la carrera con Safety Car al entender el alemán que el británico le había cortado frenando deliberadamente lo cual hizo que tuvieran un toque previo a este lance.
Acerca de todos estos hechos, y de cómo, sorpresivamente se han encontrado con una victoria que no esperaban, máxime si cabe tras el abandono de Verstappen, Horner comenta lo siguiente:
«Estos hechos comentan que en los deportes del motor todo puede pasar. Estábamos realmente deprimidos tras el primer cuarto de carrera, Daniel tenia muchos trozos en su monoplaza y Max que progresaba notablemente tuvo un fallo en su motor. Entonces la baza de Ricciardo comenzó a ganar fuerza, nos deprimió un poco la bandera rojo porque reagrupó todo, pero se metieron en la lucha Williams y Force India mas la batalla de Lewis y Vettel y pudo alzarse con la victoria. En las últimas 20 vueltas fue muy consistente, manteniendo un gran ritmo. Creo que una carrera loca como esta hemos envejecido 10 años, ha tenido todo tipo de emociones. Por el lado de Max obviamente estamos muy decepcionados, tenia un gran ritmo y tiene ansias por ganar, pero pese a esta mala racha para él seguro que su momento vendrá», finaliza Christian Horner.

