Marcus Ericsson califica de positivo el primer día de pruebas
Con nuevos colores y con una nueva esperanza, el equipo Sauber ha sacado hoy a pista su monoplaza para la temporada 2017. Marcus Ericsson ha sido el encargado de pilotar el coche en el día de hoy y compartirá volante esta semana con el piloto italiano Antonio Giovinazzi, que llega para sustituir al alemán Pascal Wehrlein, quien se recupera aún de una lesión en su cuello producida por el aparatoso accidente que sufrió en la Carrera de Campeones (ROC).
El sueco, que ya se había montado en el nuevo monoplaza para el ‘filming day’ hace unos días, ha dado sus primeras impresiones sobre el rendimiento del nuevo coche suizo. Ericsson, que ha cerrado la tabla de tiempos, se ha mostrado contento por volver a pilotar tras el parón de invierno y ha calificado de positivo el estreno del C36, a pesar de haber sufrido algunos pequeños problemas durante la primera jornada de pruebas.
«Es genial estar de vuelta en el coche después de un largo invierno», comenta el piloto sueco para comenzar. «El nuevo coche es divertido de pilotar y es genial ver tanto potencial. Tuvimos algunos problemas menores pero pudimos rodar bastante. En general, el día fue productivo, he hecho más 70 vueltas, que es muy bueno para un comienzo», asegura.
El de Sauber asegura que el nuevo monoplaza tiene mucho potencial y parece tener claro cuales son los puntos donde se pueden obtener mejoras. El sueco ha destacado, para finalizar, que las mayores diferencias con respecto a la pasada campaña son las curvas de alta velocidad y la distancia de frenado.
«Debemos evolucionar a partir de estas bases para tener éxito en esta primera semana de pruebas. Las dos diferencias principales con los coches anteriores son las curvas de alta velocidad y el rendimiento en la frenada», comentaba Ericsson para finalizar.
Mañana el sueco cederá su asiento al joven italiano Giovinazzi, miembro del equipo Ferrari y piloto revelación de la pasada temporada de la GP2 Series, donde fue subcampeón.

